WINTER’S BONE es independiente en cuanto a temática: la sociedad matriarcal. Tema a años luz de lo visto en pantalla en los últimos tiempos en el cine de la industria norteamericana.

★★★★☆ Muy Buena

Winter s bone

Ya tenemos la “sana” cuota de cine independiente en la torta de los Oscar. Se llama WINTER’S BONE y la dirige una mujer. Sin el escaparate del galardón hollywoodiense no sabríamos nada de nada de esta película. A partir de aquí cualquier espectador ávido de cine comercial, participará de la ceremonia de visionado de todo aquello que tenga que ver con la alfombra roja. 

Podríamos reabrir el debate sobre qué se considera como cine independiente, tanto en decisión política, presupuesto y distribución. Incluso, qué canales se abren, afortunadamente,  para este tipo de realizaciones. WINTER’S BONE está alejado de este tipo de definición en cuanto presupuesto y distribución. Quizás su supuesta independencia esté fijada en su temática: la sociedad matriarcal ó, dicho de otra forma, el mando reside en las mujeres. Tema a años luz de lo visto en pantalla en los últimos tiempos en el cine de la industria norteamericana.  

En la película de Granik la mujer es el centro. ¿Dónde? En un Estados Unidos desconocido. Ámbito rural, recóndito, profundo, muy adentro en las entrañas de un país. El mismo lugar que nos mostraba DELIVERANCE pero, esta vez, se muestra a la mujer y el papel crucial que juega. 

Los hombres están ausentes, desdibujados. Desconocidos, incluso, ocultos, como muestra la trama de la película.  Las que toman las decisiones son las mujeres y, en cualquier caso, reestablecen el conflicto causado por el hombre. Para demostrarnos este hecho, conocemos la historia de Ree, interpretada por Jennifer Lawrence, en primera persona. Un viaje por ese mundo en el que debe descubrir el paradero de su padre. Una situación límite de la cuál el espectador no puede escapar. Ese viaje traumático y, al mismo tiempo, camino transformador como catarsis. 

Lo que se nos cuenta en WINTER’S BONE transita en la tensión entre lo dramático y lo violento. A mi modo de ver ésa, quizás,  sea la mejor virtud de la película. El clímax siempre está al borde de la explosión. Como apuntaba en el anterior párrafo la mujer trata, por todos los medios, que el conflicto no se desborde. Mientras tanto, el suspense agobia al espectador que en ningún momento sabe hacia que derroteros va la película. Todo un acierto. 

Al final, Debra Granik, la directora, en los últimos planos nos regala poesía después de tanto drama. El espectador lo agradece. Una poesía que transmite esperanza. Poesía que nos demuestra, una vez más,  que el western, como género, está presente en historias contemporáneas que parecen de ayer.

publicado por José Antonio Bermúdez el 11 febrero, 2011

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.