Chistes de culos y tetas resueltos con eficacia y apoyados en buenos intérpretes

★★★☆☆ Buena

Carta blanca (hall pass)

Los hermanos Farrelly no se han complicado lo más mínimo en su última película. En Carta blanca, han cogido los esquemas que han venido utilizando a lo largo de su filmografía, los han agitado, han contratado un buen reparto y se han puesto a rodar. Y esta vez han conseguido una comedia decente, que proporciona más de un momento de carcajadas, pero que no se aleja ni un solo milímetro (ni para bien ni para mal) de lo que uno puede esperarse de ella al entrar en la sala.

La historia es un disparate en toda regla: un par de mujeres, hartas de que sus maridos se comporten como unas hormonas con patas, les dan una semana de libertad sin consecuencias dentro de su matrimonio. Los dos ¿afortunados? dedican esos días a intentar ligar y aprovechar ese intervalo de soltería temporal, con las consiguientes situaciones cómicas. Porque el repertorio está al completo: torpezas al ligar, amigotes idiotas e inframentales, tías buenas que hacen balbucear, y muchos muchos chistes de tetas y culos (algunos de ellos verdaderamente antológicos, la verdad…).

El esquema narrativo es también más predecible que el nombre de los dos finalistas de la Champions de este año. Todos sabemos cómo se van a desarrollar los acontecimientos, todos sabemos qué van y qué no van a hacer los protagonistas, todos sabemos que los amigotes sólo están ahí para que nos ríamos con alguna de sus gilipolleces, todos sabemos cómo va a terminar todo el tinglado. Pero esa fórmula de hombres idiotas y peterpanescos frente a mujeres sensatas y aburridas funciona en manos de estos tipos, de la misma manera que suele funcionar en manos de otro referente de la comedia estadounidense como Judd Apatow.

La escatología y los chascarrillos sexuales son las armas predilectas del arsenal de los Farrelly, y se muestran como maestros consumados en el arte de la cochinada hilarante. Para recordar algunas secuencias, como la de la "comida falsa" (todo un hallazgo, la verdad) o la del estornudo de uno de los ligues de los sufridos maridos (que acaba de una manera groseramente descacharrante). Y todo ello apoyado en los actores y actrices, que cumplen a la perfección con lo que se espera de ellos.

Empezando por Owen Wilson y por su compañero de fatigas Jason Sudeikis, que sostienen con gracia ese dueto de chico formal y salido caradura. Y siguiendo por las tres chicas de la función: Jenna Fischer, Christina Applegate y Nicky Whelan; las dos primeras como las mujeres de los protas, atractivas (pero mucho mucho…) y maduras; la tercera, como la camarera sexy que excita las mentes y las virilidades del par de liberados. Y, acabando por las dos perlas cómicas de la función: por un lado, Stephen Merchant, uno de los amigos de la pandilla, quien protagoniza un epílogo brutal; por otro, Richard Jenkins, el veterano y estupendo Richard Jenkins, que se clava un papelazo de pichabrava madurito, experto en conquistas, y que se come la pantalla cada vez que aparece.

Comedia chusca bien resuelta, que da muchas risas y ninguna sorpresa significativa. Para pasar un buen rato, sin más.

publicado por Jose María Galindo Pérez el 28 abril, 2011

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