Midnight in Paris (cualquier tiempo pasado fue mejor, como decía Karina)

★★★☆☆ Buena

Midnight in paris

Midnight in Paris es “otra” película de Woody Allen, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. No creo que a estas alturas, el cineasta gane nuevos fans, ni los pierda, cuando presenta uno de sus proyectos. Todas sus virtudes, así como sus defectos, tienen cabida en su nueva obra, a saber: por el lado de los aciertos, su dominio del dialogo, rápidos, ingeniosos y en ocasiones, las mejores, hilarantes. Su principal virtud también se convierte en el mayor lastre de sus films, ya que existe una total dependencia de los diálogos, por lo que si el espectador no conecta con ellos, es probable que se vea fuera del film, observando como personajes charlan y charlan sin parar. En mi caso, entre en la historia y disfrute con esta locura cinematográfica.

El elemento definitorio, que eleva el film sobre otras obras de Allen, es el componente fantástico, o mágico se si prefiere, que emana de la historia. Un escritor de guiones (Owen Wilson), reconvertido en novelista, se ve transportado, mediante las campanadas de la medianoche, al París de los años 20, lo que permite al cineasta recrearse con la capital gala, en una de sus épocas de esplendor. Una mirada, completamente nostálgica, que se convierte en lo mejor del proyecto, ofreciendo un agradable contraste, con las secuencias que transcurren en el presente.  No solo cambia el vestuario, los peinados y los automóviles, sino que la iluminación y la paleta cromática cambian radicalmente, ofreciendo la imagen de un cuento.

Midnight in Paris, es una carta de amor. Una carta de amor a la capital gala, a escritores, cineastas, pintores y artistas en general. Una oda al pasado, a la nostalgia. El arte, por encima de todo,  como modo de conseguir, la efímera felicidad. El film juega sus cartas con cameos de Hemingway, Dalí, o el propio Luis Buñuel. En estos cameos, situaciones, se dan los momentos más conseguidos, por hilarantes, del film. La excusa perfecta para echarse unas carcajadas con tus colegas culturetas. 

Como todas las películas  de Woody Allen, el reparto del film es impresionante. Owen Wilson se revela como el perfecto alter ego de Allen, divertido, ingenioso y un pobre diablo en realidad. Wilson lleva el peso de la historia sobre sus hombros y es difícil no empatizar con él. El protagónico ideal para las propuestas de Allen, menos neurótico en esta ocasión, algo que se agradece.

Los secundarios dejan sin aliento, desde un anecdótico Adrien Brody (muy divertido), una apática Rachel McAdams, una preciosa Marion Cotillard (cada nuevo film de la actriz francesa me hace adorarla aún más), un soberbio Michael Sheen y una recuperada Kathy Bathes. Un reparto de 10.

Midnight in Paris es una buena película. Se queda lejos de ser una gran película, pero tampoco es su intención. Solo queda disfrutar con este pequeño cuento de amor y fantasía, menos amable de lo que aparenta en principio. Allen siempre ha sido un tipejo la mar de negativo y es que no confía mucho en nosotros. Somos imbéciles, mea culpa.

Lo mejor: Las secuencias en los años 20
Lo peor: La falta de riesgo
publicado por Alberto Zamora López el 11 mayo, 2011

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