Una comedia divertida, romántica, vivaz y entretenida que nos hace retroceder en el tiempo, encontrándonos a un gran Woody Allen, que mejora sus últimas películas.

★★★☆☆ Buena

Midnight in paris

Intérpretes: Owen Wilson, Rachel McAdams, Marion Cotillard, Michael Sheen, Kathy Bates, Carla Bruni, Alison Pill, Tom Hiddleston, Léa Seydoux, Adrien Brody, Kurt Fuller, Corey Stoll, Mimi Kennedy, Gad Elmaleh, Nina Arianda, Marcial Di Fonzo Bo, Adrien de Van.

  Sinopsis Una joven pareja norteamericana viaja a París aprovechando el viaje de negocios de los padres de ella.
Él, un bohemio y distraído escritor de guiones de Hollywood (personaje interpretado por Owen Wilson), está buscando la inspiración para su primera novela. Ella, Inez (personaje interpretado por Rachel McAdams) una preciosa hija de papá, que busca los complementos más selectos para la casa que compartirá con su futuro marido.
En el camino a su inspiración y en la búsqueda de la guinda a su novela, una noche mientras vuelve al hotel y tras una cata de vinos en la que quizá haya hecho algo más que sólo catar, viaja al París de los años 20, con el que siempre había soñado. Aparece en algún lugar del "quartier Latin" y conocerá a grandes personajes de las letras, la pintura, el toreo,…,   lo que le hace replantearse su vida y su relación sentimental con Inez.

 

 

Crítica Por fin llegó el día en el que pudimos acercarnos a nuestro principal lugar de recogimiento y disfrutar de la nueva cinta de Woody Allen. Mucho y bueno habíamos oído hablar de esta película y nos agrada decir que, al menos por esta vez, las espectativas no nos han jugado una mala pasada y el film ha estado a su altura, ha cumplido con lo que esperábamos y habíamos leído (ya les advierto que la nota tampoco será un sobresaliente, pero ya saben cómo nos las gastamos Desde la Ignorancia).
No quiero empezar a hablar de la cinta en sí, sin alabar el cartel; qué gran cartel! Esa imagen de Owen Wilson caminando por la ribera de "La Seine", con París a su espalda y un cielo estrellado cual óleo de Monet. Muy bonito.
A continuación quería hablar de París, esa gran ciudad europea que tuve el gusto de conocer a los quince años y he podido visitar en alguna ocasión más. A nuestro gusto ciudad sobrevalorada, sobrecargada, excesiva,. que se mira únicamente a sí misma, autoencumbrada, soberbia (en todos los sentidos)…, no es que estemos diciendo que no sea hermosa y bella, simplemente decimos que es sobrecargada y los propios parisinos o parisienses se han encargado de engrandecer y encumbrar. No así el resto de los franceses, o al menos no lo tenemos tan claro desde aquí,…, "Paris, c’est Paris, je ne sais pas si tout la France est comme Paris…" No obstante, reconocemos que esta película no podía estar ambientada en otra ciudad, desde luego que no. Nadie se imaginaría a nuestro Capitán Alatriste bajando por debajo de otro arco que no fuese el de Cuchilleros o a Jack el Destripador trabajando camuflado en otra niebla que no fuese la londinense.
Apuntadas estas dos cosas, entramos a hablar directamente de la película y para ello empiezo pidiendo perdón, porque sin duda acabaré plagiando alguna de las frases que he leído de grandes críticos y de algunos amigos bloggeros,  que escriben más y mucho mejor que yo. Así que vayan mis disculpas por anticipado.
¿Podemos decir que estamos ante el regreso del el gran Woody Allen? Pues no lo sé, la verdad. No podría afirmarlo así de rotundo, lo que sí corroboro es que estamos ante la mejor de sus últimas películas y a la misma altura que alguna de sus grandes, por debajo, pero acercándose. Es una comedia ingeniosa, divertida, fresca, encantadora, embriagadora, romántica, con una pléyade de personajes y un cuadro de figuras del arte, que a cualquiera de nosotros nos gustaría disfrutar de una de esas mediasnoches de París: tomando un vino con Ernest Hemingway, un whisky con el matrimonio Fitzgerald, aprender de Tolousse-Lautrec, Degas o Guagin y disfrutar de la conversación de "nuestros grandes" Picasso, Dalí y Buñuel,…, incluso disfrutar del morenazo de Belmonte, la gran figura de toreo. Todo ello le aporta una magia suprema a la cinta y le da un toque romántico, clásico y divertido que consigue engancharnos y pensar que somos nosotros mismos los que estamos en ese barrio Latino yendo de fiesta en fiesta, bebiendo, amando y disfrutando,…, disfrutando cada segundo de la vida, como si fuesen los últimos segundos de nuestra vida. Claro está, no lo niego tampoco, que el sello Allen está presente y es inconfundible, por lo que no deja de evocarnos pasajes y tramos de otras de sus obras,…, normal, es que este hombre produce mucho!!
Además es concisa y ágil, lo que la hace especialmente llevadera y a nuestro gusto atractiva. Apoyada en grandes diálogos y algunos buenísimos gags, hace que el espectador se vaya con una hermosa sonrisa en la boca.
Todo lo comentado ya completaría una obra correcta y por tanto una película digna de ver, pero ésta no sería la misma sin ese protagonista, Owen Wilson, sobre el que tenía muchas, pero que muchas dudas. Creo que todo amante del cine que se precie reconoce en él a "un joven Woody Allen". Creo sinceramente que su interpretación está a medio camino entre la imitación y el homenaje al menudo actor neoyorkino. Cumple con todas sus virtudes y todos sus defectos: paranoico, histriónico, adicto a los fármacos, hipocondriacoAllen se ha encontrado a sí mismo con 30 ó 40 años menos y Owen Wilson a encontrado el mejor papel de su carrera, cosa que siendo sincero, tampoco era muy difícil.
Como en toda cinta de Allen, los actores son los que llevan el peso, no sólo los protagonistas, todos los secundarios son imprescindibles. Podríamos rellenar líneas y líneas, pero sólo me entretendré en decir que todos están muy bien y destacaré algunas cosas excepcionales: Adrien Brody exagerando a nuestro Salvador Dalí, Kathy Bates como Gert y sobre todo a Michael Sheen en su papel de pedante profesor sabelotodo y que nos despierta a todos ciertos deseos de "darle un par de…"… (con perdón)….
Y no, claro que no. No me puedo olvidar de esa extraordinaria y hermossssisssssssssima actriz francesa: Marion Cotillard. Hermosa, bonita, con sus grandes ojos marrones, pómulos rellenos de algodón realzados por su mágica sonrisa… Preciosa, muy guapa, tanto vestida de negro como vestida de blanco,…, guapa de cualquier color, aunque esos dos colores, a modo de ying y yang, sean los que muestran por una lado su dulzura y su ternura y por otro su pasión y su deseo.
Hoy estamos orgullosos de recomendársela y de darle casi un notable a esta brillante comedia. Sólo les trasladaremos la siguiente pregunta ¿en qué época les gustaría vivir? ¿A dónde les gustaría trasladarse al escuchar las doce campanadas de media noche? Tal vez a la Luna,…. Eso si, no todo el mundo quiere escuchar las doce campanadas de medianoche, eso puede marcar el fin, el adiós, pregúntenselo a Cenicienta. Nota general: 6,5 sobre 10.
Lo mejor: El regreso del mejor Allen, que nos descubre aquí una faceta desconocida de Owen Wilson que se disfraza del propio Allen y a una Marion Cotillard hermosa.
publicado por Lucas Liz el 6 junio, 2011

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