Piratas del Caribe: En mareas misteriosas es una película de aventuras mediocre, entretiene, pero raramente emociona.

★★☆☆☆ Mediocre

Piratas del caribe: en mareas misteriosas

En esta cuarta parte de la saga pirata, Jack Sparrow compite por alcanzar la fuente de la juventud contra los españoles, el capitán Barbossa, una antigua novia y Barbanegra, el pirata al que temen los piratas. Para llegar hasta su objetivo tendrá que superar múltiples dificultades, así como hacerse con una sirena de carne y hueso.

Esta es, sin entrar en muchos detalles y por lo tanto sin destripe alguno, la sinopsis de Piratas del Caribe: En mareas misteriosas (Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides, 2011), cuarta entrega (repito) de la saga basada en la atracción de Disneyworld y cuyo guión (escrito de nuevo por Ted Elliot y Terry Rossio) a su vez se inspira en la novela En costas extrañas de Tim Powers (editada en España por Gigamesh). Lo que sí cambia en esta secuela es su director, Gore Verbinski (el que nos trajo hace poco la muy divertida Rango) pasa el testigo a Rob Marshall, el premiado director de Chicago y Nine.

Más que menos todos nos hemos divertido con la trilogía de Piratas del Caribe, la primera parte era un film de aventuras muy divertido con la única pega que tenía alguna que otra secuencia alargada en exceso; la segunda era un derroche en su diseño de producción y ambientación, todo mucho más oscuro pero conservando muy bien el sentido de la aventura de La Maldición de la Perla Negra (y también pecaba de tener alguna escena demasiado larga); y la tercera, si bien se perdía un poco al mantener tantas líneas argumentales abiertas, tenía más de un momento impactante y lo que es a mí me divirtió de principio a fin. Como era de esperar, y viendo que la gallina engordaba muy bien, Jerry Bruckheimer, productor de blockbuster tales como La búsqueda, Dos policías rebeldes o La Roca, no perdió la oportunidad de cebarla más y crear otra secuela, con el aditivo además de estar rodada (o eso dicen) con las famosas cámaras estereoscópicas de James Cameron y su socio en esto de las tres dimensiones. El resultado es, según mi punto de vista, la película más floja de la saga.

Los motivos por los que considero En Mareas Misteriosas como la peor de las secuelas son unos cuantos; entre ellos que no aporta nada nuevo a lo visto anteriormente, lo intenta, pero al final no deja de ser un cúmulo de situaciones que acaban por ser resueltas de la misma manera que siempre, careciendo en demasiadas ocasiones de verosimilitud (cosa que se puede perdonar en muchos momentos, pero no en todos). Luego tenemos la cuestión del malo de la película, Barbanegra, interpretado por un actor de carácter como es Ian McShane (Deadwood), pero aunque el hombre se esfuerza lo que es a mí no me ha hecho ver el porqué de que sea un pirata temido por los propios piratas, más bien me ha recordado a un felino amaestrado, o sea, que poco tiene de temible, cosa que no achaco al actor sino al guión, que baja muchos enteros respecto a los precedentes y que por lo tanto clama que en futuribles entregas entre sangre nueva en dichas lides. Aparte también se echan en falta personajes secundarios (o terciarios) que se hagan querer, como la pareja de piratas graciosos de las tres entregas precedentes, ya que los que hay no es que tengan mucha fuerza, y encima otros viejos conocidos como Barbossa hay instantes en los que dan pena, con lo buen malo que era en la primera parte.

Sin embargo, Penélope Cruz (Volver, Vicky Cristina Barcelona) es la mejor de las nuevas incorporaciones al reparto; y no es la única española presente en la cinta, ya que en ella aparece también Óscar Jaenada (La herencia Valdemar), Juan Carlos Vellido (Che: Guerilla) y la hermosa y con un gran futuro por delante Astrid Berges-Frisbey (Bruc. El desafío), por lo que En Mareas Misteriosas tiene cierto sabor hispano. Obviamente Johnny Depp (El imaginario del Doctor Parnassus, Dead Man) sigue haciendo de las suyas como Jack Sparrow, aunque ha perdido chispa, todo sea dicho; Geoffrey Rush (El discurso del rey) continua siendo Barbossa, y también ha perdido mucho; y (por suerte) Will Turner (alias Orlando Bloom) no hace acto de presencia, al igual que Elizabeth Swann (Kiera Knightley), aunque ésta no me hubiese importado que apareciera.

Por otra parte, el 3D estereoscópico es un timo, ya que salvo algunos planos donde sobresale alguna espada no se le saca ningún jugo a este formato, ni se nota en una mayor profundidad de campo ni leches, por lo que recomiendo que el que tenga dudas (o incluso el que no) que se olvide de pagar un dinero extra y mejor lo aproveche para otra cosa, porque verdaderamente no merece la pena verla en 3D (lo más en tres dimensiones que hay en esta película son los créditos finales).

En fin, que Piratas del Caribe: En mareas misteriosas es, por desgracia, una película de aventuras bastante mediocre. Entretiene, pero salvo en una escena o dos (exactamente la de las sirenas y otra en la que interviene una sirena y un religioso) no me causó emoción. Es eso último lo que le falta, y mucho, al film de Rob Marshall, emoción, mucha emoción, mayor intensidad, menos escenas prefabricadas y más frescura y humor. Una pena.

Lo mejor: -La escena de las sirenas. -La española Astrid Berges-Frisbey, aunque sea sólo por su belleza (que no sólo es por eso); y Penélope Cruz, con diferencia la mejor nueva incorporación.
Lo peor: -Barbanegra es una mierda de malo, ¿el pirata al que temen los piratas? ¡Eso no se lo cree nadie! No impone, vamos. -El 3D en esta película es un timo, comprobado que se puede ver casi igual de bien sin gafas que con gafas. -Los zombis, tanta publicidad que le dieron para la poca cosa que son.
publicado por Raul Neovallense el 14 junio, 2011

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