muchocine opiniones de cinedesde 2005

La mejor entrega de la trilogía de Michael Bay, basada en los juguetes de Hasbro de los años 80, es un verdadero blockbuster veraniego que da lo que promete: acción trepidante, apabullantes efectos especiales y el mejor 3D de la historia.

★★★☆☆ Buena

Transformers: el lado oscuro de la luna

Pocas expectativas había puestas en esta tercera entrega de los robots más famosos de los años 80, tras el fracaso artístico, que no comercial de la segunda entrega.

Todos sabemos que Michael Bay no es un buen director. Sus películas adolecen de arritmia narrativa, personajes estereotipados, un sentido del humor chusco y una dirección y montaje no apto para epilépticos, donde el sentido y la duración del plano perdieron hace mucho tiempo su significado. Pero a su favor hay que decir que tiene el apoyo del público y que solo ha tenido un fracaso en su carrera, Pearl Harbor.

Así que hoy me he sentado sin esperar nada del otro mundo y me he llevado una grata sorpresa. El arranque del filme es prometedor y ambicioso. Bay introduce el mundo y la mitología de los Transformers en nuestra historia real, en concreto, la conquista de la Luna en 1969, usando el mismo recurso que otros autores como Matthew Vaughn en X-Men Primera Generación o Alan Moore en su Watchmen. Por supuesto, el resultado de Bay es muy inferior al de estos dos autores, pero por lo menos, el esfuerzo es encomiable.

Pero tras el excelente prólogo, vuelve a las andadas, en una parte central repleta de "chistes" que van de lo divertido a lo ridículo, actuaciones de derribo de grandes actores como John Malkovich, Frances McDormand o John Turturro exagerados y sobreactuados, interpretando a personajes ciertamente prescindibles y un Shia Lebouf desmadrado e histriónico a más no poder. Destacar a Rosie Huntington-Whiteley, modelo de Victoria’s Secret reconvertida en "actriz" que hace que su antecesora Megan Fox, sea la Meryl Streep de la nueva generación.

Y así llegamos a la hora final del largometraje, entretenidos pero no entusiasmados, tras un comienzo prodigioso e intrigante. Y aquí, Michael Bay pone toda la carne en el asador, demostrando que el dinero invertido, los técnicos de ILM contratados y el uso de las cámaras 3D que Cameron creó para su Avatar han estado bien empleados. Una última hora de acción sin respiro, que mezcla con acierto los miedos post-11S de la sociedad norteamericana, La Guerra de Los Mundos de Steven Spielberg, los marines de cualquier entrega del videojuego Call of Duty y los dibujos animados de los años 80 en los que esta película se basa, de manera asombrosa.

Porque esto último es lo que no hay que olvidar. La saga Transformers está basada en unos dibujos animados que se crearon para vender unos juguetes. Por lo tanto, el público de Bay son niños de 11 años. Y estos saldrán encantados. También lo harán los adultos que saquen a ese niño que llevan dentro y se dejen llevar por las escenas de acción más apabullantes y sorprendentes que uno recuerda en una sala de cine, dirigidas por primera vez por Bay con calma y gusto por el detalle y el plano. Ese niño de 11 años no se va a preocupar de cosas que interesan a los adultos como desarrollo y evolución de personajes o arcos argumentales. Y ni falta que le hace.

Así que, Transformers: El Lado Oscuro de la Luna, es una orgía de metal, fuego y silicona, un entretenimiento descerebrado pero que ni lo oculta ni se averguenza de ello en ningún momento, cuyo único defecto es una excesiva duración (150 minutos) para lo que está contando.

Lo mejor: El excelente prólogo, su última y apabullante hora final, los efectos de ILM y su fastuoso uso del 3D.
Lo peor: Los chistes Made in Bay, su excesiva duración y Rosie Huntington-Whiteley y sus labios operados que distraen de su excelente actuación.
publicado por Felipe Rodríguez Torres el 28 junio, 2011

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