Harry potter y las reliquias de la muerte. parte 2

‘Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: 1ª parte’ fue una peli atípica dentro de la saga. Era una cinta mucho menos espectacular y más intimista que lo que habíamos visto hasta entonces. Además, crecía de final, con lo cual el film terminaba prometiéndonos una batalla final de la leche.
Aquí está esa promesa, pues ya desde los primeros minutos queda claro que estamos ante una cinta muy diferente a su predecesora, ya que la tensión, la acción, la emoción y las respuestas comienzan a aparecer a los pocos minutos del inicio.
Así, nos encontramos al trío protagonista dónde lo dejamos, en la casita de Bill y Fleur, preparándose para rescatar otro Horrocrux, dando como resultado la adrenalítica incursión de nuestros protagonistas en Gringotts, el banco de los magos. Unos pocos detalles a señalar en este punto: Primero, un aplauso para Helena Bonham Carter en el inicio de esta escena, pues interpretar a Hermione, que a su vez está interpretando a Bellatrix, no puede ser fácil.
Segundo, resaltar la magnífica recreación digital del raquítico y enfermo dragón con el que los chicos escapan, y que no es más que un aperitivo de la espectacularidad que veremos.
Y tercero, muy hábil la licencia que se toman con respecto a la novela de hacer que Harry sienta cuál es el objeto que buscan, pues en las películas nunca nos dicen que cosa es cada horrocrux, y tenía especial interés por descubrir como habían solventado ese bache.

Finiquitada esta escena… Comienza lo bueno. Desde que Harry, Ron y Hermione llegan a Hogsmeade y se encuentran con el hermano de Dumbledore la cinta coge un ritmo increíble y nos lleva, por fin, a Hogwarts, dónde poco a poco se preparan para el ataque de Voldemort. Soberbios estos minutos pre-batalla, en los que se percibe una emoción indescriptible. Sentimos que efectivamente esto es el final, y resulta imposible no acongojarse al ver girar la cámara alrededor de nuestro amado colegio, viéndolo impecable por última vez, como también emociona ver de nuevo a los profesores, con McGonagall a la cabeza, o a los estudiantes, nuestros compañeros de clase, como Seamus y sus explosiones. Y Neville. Luego está Neville. Un personaje precioso que en esta ocasión demuestra lo mucho que ha evolucionado. Pequeño inciso sobre él: En los libros, nunca se nos han dado indicios de que Neville sientiera algo por Luna, aunque muchísimos fans esperábamos que pasara algo entre ellos. Finalmente no fue así, por lo que eso de que Neville esté, según dice él mismo, loco por Luna, me lo tomo como un guiño a los que nos quedamos con las ganas.

Como ya digo, estos minutos "de despedida" son fantásticos, porque luego… ¡BOOM! Hechizos por todas partes, explosiones, derrumbes, muertes, tomas aéreas que quitan el sentido, emoción, magia. Pero los Horrocrux siguen ahí, por lo que seguimos a Harry en su búsqueda de la diadema de Ravenclaw por un lado, y a Ron y Hermione destruyendo la copa que consiguieron en Gringotts por otro. En esta parte, por cierto, tiene lugar el beso más esperado de la saga, un momento que todos sin excepción estábamos locos por ver (no digáis que no). Menos mal que todo lo relacionado con esta pareja está bien tratado, pues la relación entre Harry y Ginny se confirma como uno de los mayores fallos de la saga fílmica (no así literaria), ya que una vez más, la química entre los actores y los personajes es nula. Lástima.

Pero, después de disfrutar de la vibrante escena de la Sala de los Menesteres, es el momento de centrarnos en el protagonista de la que es quizá la mejor escena de la cinta y una de las mejores de la saga en general: 
Severus Snape. El momento de su cruel muerte es el punto de inflexión de la cinta, pues se vuelve increíblemente dramática, no hay más que ver el sobrecogedor trayecto que hace Harry hasta el despacho del director, donde vemos caras conocidas tendidas sin vida en el suelo. Sí, definitivamente, esta guerra es de verdad.
Pero centrémonos: Harry llega al despacho, se sumerge en los recuerdos que le dio Snape antes de morir… Y nos enteramos de TODO. Gran parte de las preguntas que nos hemos hecho hasta ahora son respondidas en una escena en la que Snape adquiere una nueva dimensión y nos tiene con el corazón en un puño todo lo que dura la secuencia.

Y por fin… El cara a cara con Voldemort en el bosque, un momento perfecto en mi opinión, tal y como la imaginaba. Muy bien Radcliffe aquí, la verdad es que ha evolucionado bastante el chaval.
La conversación con Dumbledore me decepcionó ligeramente, ya que en ningún momento se explica porque Harry no muere, explicación que no hubiese durado más de veinte segundos. En fin.

Pero vayamos ya a lo que importa de verdad, eso que llevamos esperando diez años: El Harry vs. Voldemort definitivo. Y a mi por lo menos no me ha decepcionado en absoluto. Es más, me ha parecido claramente superior que el del libro, mucho más largo y espectacular. La idea de montarlo en paralelo con la muerte de Nagini (¡Grande Neville!) me parece simplemente magnífica, pues al final queda una secuencia sublime, muy épica y emocionante.

Y diecinueve años después… La despedida. Vale, ni en la novela ni en la presente adaptación es estrictamente necesario este epílogo, pero francamente… Me he emocionado muchísimo al ver por última vez  a nuestro querido trío, envejecidos solo lo justo, en el ya mítico andén 9 y 3/4, despidiendo a sus hijos con la preciosa música compuesta hace ya una década por el maestro John Williams. Finalazo.

Y poco más puedo añadir… Solo remarcar el buen trabajo de Alexander Desplat en la B.S.O., y aplaudir el altísimo nivel del apartado visual. Ah, y al que pone la voz a Voldemort aquí en España hay que darle dos guantazos.

En definitiva, un final perfecto para la saga, y muy, muy fiel al libro, por lo que veo imposible que no te encante esta película si te gustó la obra original. Así que ahora podemos decir todos "travesura realizada" con la cabeza bien alta, pues Harry ha tenido un desenlace a su altura, vaya que sí.

Adiós señor Potter, se le echará de menos.
Lo mejor: Lo trepidante, y emotiva que es. El duelo final.
Lo peor: Que queden, sin motivo alguno, pequeños detalles sin explicar.
publicado por Diego Sánchez Villegas el 20 julio, 2011

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