Pan negro

Vi por primera vez “Pa negre” en el cine club municipal de mi ciudad, aunque doblada al castellano y no en versión original. Me pareció tan intensa, tan compleja, me impactó tanto, que no encontré las  palabras adecuadas en ese momento para escribir sobre ella. La sensación era que necesitaba digerir todo lo que había visto para poder entenderla en su totalidad. Ayer la vi por segunda vez.

 

En cierta manera la historia puede explicarse recurriendo al “Mito de la Caverna” de Platón. Platón sitúa al hombre en un entorno cerrado, con un  sistema ya predefinido,  donde solo es un individuo más entre otros. Esta cárcel representa el conformismo y la ignorancia y es la metáfora del encierro mental en donde todos nos hayamos pues damos por reales muchas cosas conocidas a pesar de no haberlas comprobado ni experimentado y, por tanto, sin haberlas entendido realmente. El interior de la caverna representa el mundo sensible, aquel que percibimos mediante los sentidos, un mundo del que solo podemos obtener opiniones y no verdades absolutas. El mundo de las ideas es el verdadero y únicamente se alcanza mediante el uso de la razón. Salir del interior al exterior de la caverna supone el acceso a un nivel superior de conocimiento. En conclusión Platón establece una dualidad del mundo basado en la ignorancia y el conocimiento en la cual nosotros debemos saber elegir cual es el camino adecuado.

 Andréu, el niño protagonista, vive en su mundo infantil, percibiendo solo de lejos los efectos  de la dura represión de los vencidos de la Guerra Civil, protegido por sus padres que lo mantienen “a oscuras” contándole una realidad que solo se sustenta en sus palabras y en la férrea credibilidad que el niño les otorga. Tras la brutal muerte de Dionis y su hijo, en una escena inicial apabullante y sobrecogedora, los acontecimientos se precipitan y el orden establecido comienza a resquebrajarse. La huida apresurada del padre, por miedo a posibles represalias franquistas, y el traslado de Andréu a casa de su abuela en otra localidad, dadas las jornadas laborables interminables de la madre en la fábrica, le ponen en el camino hacia la luz y el entendimiento. A través de todos y cada uno de los personajes, que darían para una película por si mismos,  va encajando las piezas y cuando (pese a las resistencias de los adultos, a su empeño en esconder la autentica verdad) consigue completar el puzzle en su cabeza se produce una explosión en su interior que acaba para siempre con su inocencia: El niño madura de golpe. Al caérsele la venda de los ojos comprende que su padre, quien durante años le ha inculcado que nada importa en la vida salvo los ideales, lo único por lo que merece la pena morir,  hace tiempo que se vendió y al hacerlo, acabó con su integridad, con su legitimidad para inculcarle valores y con su derecho a dirigirle en la vida. La figura de la madre, sabedora de todo lo ocurrido, encubridora del delito, y que sobrevive al marido, sufre en sus carnes el rechazo del niño que, desbordado por tanta violencia, se convierte en el peor juez de sus progenitores abominando de ella cuando va a visitarlo a su nuevo colegio, negando conocerla de la manera más cruel posible. Ha elegido su camino. Todos los personajes, salvo el niño protagonista, rezuman dolor y rabia, pero si alguno retrata a la perfección la violencia soterrada que impregna esa sociedad rural de postguerra, donde todos se conocen, es la niña de las trenzas que, levantando poco más de un palmo del suelo, es capaz de escupirle a la cara a la prima de Andréu que su tía es una guarra, con unas palabras procaces y biliosas aprendidas, por oídas, en conversaciones de mayores.  Escalofriante resulta esa sociedad que nos presenta Agustí Villaronga, donde existen tantas cuentas pendientes, tantas rencillas,  tanto odio, que toda una vida no basta para saldar tantas deudas. “Pa negre” es un viaje, enmarcado en el peor escenario posible de la historia de España,  desde la inocencia interrumpida hacia la madurez precoz y no buscada.                                                                                                                                                
Lo mejor: ES UNA PELICULA MAGNIFICA
Lo peor: HAY ESCENAS MUY DURAS
publicado por Teresa Suarez el 31 julio, 2011

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