Estupendísimo entretenimiento veraniego, carga emocional tiene un peso mucho mayor que el de los (soberbios) efectos visuales.

★★★★☆ Muy Buena

El origen del planeta de los simios

Hubiese sido muy fácil convertir esta cinta en la típica americanada en la que un grupo de soldados muy buenos muy buenos se dejan la vida, muy sacrificados ellos, frente a un ejército de monos muy malos muy malos. Afortunadamente, la película se aleja por completo de esa idea, presentando a los humanos, salvo en el caso del científico protagonista y su familia, como los villanos de la función. De esta manera, se recupera el espíritu del excelente clásico original (atención al fantástico guiño hacia este con lo de la nave espacial…), haciendo que la base de ciencia-ficción sea solo un pretexto para la auto-crítica. De esta forma, no encontramos con un film que no teme tratar la historia desde un punto de vista serio, gracias a que Wyatt, el desconocido director, se cree en todo momento lo que nos está contando, consiguiendo que el espectador también lo haga.
Algo difícil considerando que los humanos tienen un rol totalmente secundario y que ningún personaje de nuestra especie tiene un interés realmente destacable. El ya mencionado científico, Will, es el humano más importante de la cinta, pero funciona más como desencadenante de la trama y como punto de apoyo del auténtico y peludo protagonista que como personaje con entidad propia. Además, James Franco no me dice absolutamente nada. En cuanto a los personajes de John Lithgow y Freida Pinto, poco se puede decir de ellos, pues él es un McGuffin puro y duro, y ella está ahí para decir "hola" y poco más.

Como podéis ver, se deja todo el protagonismo a los simios. Una decisión tan acertada como arriesgada, pues se podía haber caído fácilmente en la sensiblería barata o incluso en el ridículo, pero Wyatt, con una firmeza y seriedad dignas de elogio, consigue hacernos empatizar, compadecer e incluso apoyar a los simios. Especialmente al auténtico protagonista y el alma de la película: 
César. La película es su viaje emocional, desde un gracioso y avispado chimpancé, a líder de una rebelión. Y todo narrado con una progresión y un ritmo ejemplares (no hay más que ver la agilidad con la que vemos pasar la niñez del primate), profundizando en los sentimientos de César de manera que nos creamos al personaje y le cojamos un inmenso cariño desde el primer instante. Todo gracias a un magnífico Andy Serkis (ya experto en la captura de actuación) que consigue, con sus miradas y gestos, que veamos la cinta a través de los ojos del chimpancé. (ojito con los spoilers a partir de aquí) Así, odiamos al personaje de Draco Malfoy Tom Felton y sufrimos con César durante su cautiverio, en el que poco a poco vemos como pierde la inocencia y se da cuenta de la situación de sus congéneres, hasta aceptar la responsabilidad de guiarles en la lucha contra sus opresores. Impresionante ver como se va adueñando del refugio y de la confianza de sus compañeros.
De hecho, puede que sea el mejor segmento de la cinta, pues deja momentos verdaderamente geniales, como el instante en el que nuestro simio dibuja una ventana en su celda (imposible no derrumbarse), la liberación del gorila, el "portazo" en las narices que el mono le da a Will, y desde luego, el momento del "¡¡NOOO!!", que te deja, simplemente, clavado al asiento.

A partir de aquí, vemos la preparación para el primer ataque a los humanos por parte de los simios, y yo por lo menos, sentí esa emoción pre-batalla que se siente solo cuando la cinta ha hecho los deberes y ha conseguido que los protagonistas te importan.
Y si además la batalla en cuestión está perfectamente rodada y es emocionante y espectacular, dejando algún momento memorable (César montando a caballo…), pues el resultado final es un clímax inmejorable.
Mención especial merecen los créditos finales, pues es entonces cuando se nos desvela, de forma sencilla y contundente, el destino de la humanidad. Así que sí, hay que quedarse a ver los créditos, nada de huir despavoridos de la sala en cuanto aparezca el "directed by".

(fin de los spoilers) A nivel técnico la cinta es magnífica. El reducido presupuesto (90 millones de nada…), se aprovecha al máximo, logrando un realismo tal con los simios, que yo al menos, a los dos minutos me olvidé de que eran actores maquillados digitalmente.

Sobre la B.S.O., debo decir que estoy algo contrariado: Mientras veía la película me estaba gustando, pero después no he sido capaz de recordar ni un solo tema, ninguno se me ha quedado grabado. Así que no sé si valorar este apartado positiva o negativamente. Supongo que positivamente, pues la música acompañaba a la cinta a la perfección.

En resumidas cuentas, un blockbuster veraniego de los buenos, simple pero efectivo, narrado con energía, seriedad y respeto hacia el espectador, y que además sabe tocar la fibra sensible cuando debe.
Está siendo un exitazo, por lo que las secuelas no tardarán en llegar. Preparaos, porque me da a mí que se va a desatar una nueva fiebre "simiesca". Mientras sea con este nivel, yo encantado.
Lo mejor: César. La seriedad con la que se afronta el relato.
Lo peor: El poco interés que despiertan los personajes humanos.
publicado por Diego Sánchez Villegas el 18 agosto, 2011

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