Todos esos minutos recortan la narración principal y dejan desmalazada la trama del Jack adulto.

★★☆☆☆ Mediocre

El árbol de la vida

¿Obra maestra o tomadura de pelo? Algunos salían despavoridos de la sala jurando en arameo, otros aplaudían hasta el último título de crédito. El árbol de la vida es un monumental ejercicio visual con una utilización sublime del Stedycam. Terrence Malick vuelve a Contar con sean Penn tras la “Delgada Línea Roja” aunque su papel no tenga el lucimiento de aquella y cede el mayor protagonismo al Maldito Bastardo Brad Pitt.

 

No se puede negar la poesía inscrita en cada plano, desde una narración que confluye en dos aspectos. Por un lado el que sigue la vida de una familia de clase media de las 50, centrándose en la relación de los tres hijos con sus padres. Por un lado la madre les infunde el cariño para prosperar, ella es la armonía mientras el padre intenta todo lo contrario, volcando sus frustraciones en una educación espartana. Intentando prepararles sobre todo al mayor (Jack) en el difícil mundo que les espera. Bradd Pitt recrea convincentemente un personaje rico en matices. Un hombre envidioso del éxito de otros, apesadumbrado ante sus propios fracasos que sueña con llegar alto. Sin duda ama a sus hijos pero los utiliza en una equivocada enseñanza en pos de evadir sus propios reveses.

 

El hijo mayor (Jack) tiene una complicada relación amor/odio hacia su padre y hermano pequeño del que envidia su enorme talento para la música y pintura. Mostrándonos el difícil crecimiento experimentado. Ese apartado es del todo magnífico con unos niños actores excelentes, experimentamos la inocencia de la infancia, el cómo nos enfrentamos a las difíciles circunstancias de la vida, maneras que curten nuestro desarrollo. Otra óptica diferencial es el origen del universo. Aquí al realizador con una envolvente banda sonora de origen clásico nos transporta al Bing Bang, los dinosaurios, a las primeras formas de vida terrenales. No tiene mucho que ver con la historia, queda muy bien para que los gafa pastas se masturben en la sala, sin embargo el que escribe quiere ver una narración cinematográfica y no un documental por muy bello que sea. En primaria, en secundaria ya presencié algunos de estos panfletos.

 

Todos esos minutos recortan la narración principal y dejan desmalazada la trama del Jack adulto. Un pobre Sean Penn vaga por el cielo recordando a su familia, reuniéndose con su hermano fallecido en un anuncio de compresas muy bonito con el mar de fondo, todo ello recargan un largometraje que pudo ser maestro si se hubiese centrado en la historia familiar de principio a fin.

Lo mejor: La relación de amor odio en esa familia de clase media.
Lo peor: Pobre Sean Penn.
publicado por Andrés Pons el 21 septiembre, 2011

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