muchocine opiniones de cinedesde 2005

Esta película es tan desgarradora como sensible, un digno ejemplo de que la poesia y el cine pueden ir de la mano.

★★★★☆ Muy Buena

El árbol de la vida

@font-face { font-family: “”Cambria””; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 10pt; font-size: 12pt; font-family: “”Times New Roman””; }div.Section1 { page: Section1; }

Para hace más de un año estaba previsto el estreno de la última gran obra de Terrence Malick, pero al parecer la meticulosidad del director sobre el montaje final hizo que se postergara un poco más de lo previsto.  Sería en  el festival Cannes en donde  se lanzaría, con lleno total en más de dos salas dispuestas simultáneamente,  como una de las más opcionadas para llevarse la tan codiciada palma de oro. Todos quería ver ese gran acontecimiento, la obra de un director que se había convertido de culto, de nuevo en cine.  Y así fue, con el apoyo invisible de los críticos y por unanimidad, de un jurado presidido por Robert De Niro, la obra de Malick se llevo el premio.  Sin embargo, los comentarios que escucho del común de la gente, antes de ver la película, son negativos : que es muy larga y aburrida, que la gente se sale de la sala de ciné, que no se entiende, que qué carajos es eso !  yo solo puedo decir que después de estar sentado en un teatro por más de dos horas y desde mi ojo de cinéfilo adicto, es  que esta película es tan desgarradora como sensible, un digno ejemplo de que la poesia y el cine pueden ir de la mano.  Que es lenta, si, que está narrada sin sentido, también, que sobran minutos de imágenes documentales que parecen de National Geographic , de montañas, de dinosaurios, del origen de la vida,  quizás. Quizás también es demasiado barroca, demasiado lírica, demasiado new age, o como quieran llamarlo, pero nada de eso desarma la poesía construidas en imágenes que despliega cada fotograma.  Tal vez haya que entender a Malick, y saber que a sus 58 años, este director de Illinois, solo había elaborado 4 películas, la una igual de ambiciosa y osada que la otra y todas en tono de poema, algunas más lentas que otras, pero tan bien elaboradas que poco o nada queda suelto.  En la Delgada línea roja (1998), ese relato cruel de la guerra, mostró sin miedo, la agonía de la mente y el dolor de vivir en medio de la sangre, luego mostró con cierto romanticismo el relato de conquista y de amor en Nuevo mundo (2005) o simplemente quiso inventar la vida de dos granjeros tratando de salir de la pobreza en  esa obra maravillosa llamada Días del cielo (1978).  En este caso su lirismo desbordado toca el tema de la niñez, de la infancia. La historia de un niño que ve su vida trastocada por un padre estricto y totalitario, pero tan trabajador y honesto como ninguno, su vida vista a través de imágenes del pasado desde la estampa adulta de alguien que quiere guardar sus mejores recuerdos.  Hace mucho no veía un retrato de la niñez tan profundo,  de la pérdida de la inocencia tan desgarrador y a la vez conmovedor; los niños jugando en el jardín, la madre observándolos, el padre que llega de trabajar cansado pero que quiere hacer parte de la vida de sus hijos, la relación entre los hermanos, entre los padres, la muerte, la vida,  todas imágenes tan comunes, pero esta vez contadas con planos  y  movimientos de cámara tan sugestivos, que te estremecen.  Y si, insisto, sobra mucho en esta película, mucho de esos cortes que intentan explicar el origen de la vida, mucha de esa música y de ese simbolismo innecesario, sobran muchas cosas, pero lo mucho que queda es digno de ser catalogado como único****.

publicado por Camilo Useche el 27 septiembre, 2011

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.