El árbol de la vida

Cuando fui a ver “El árbol de la vida” (The tree of life, Terrence Malick, 2011) fui sin saber nada de ella. No vi el trailer, no leí comentarios, no leí opiniones, solo supe que había ganado la palma de oro en el festival de Cannes. Y con esto de no saber nada de nada de una película es la primera vez que lo hago, no quería que opiniones externas influyeran en su visionado. Y así fui al cine, con ganas de que Malick me contará lo que quisiera y como quisiera. Entre vació y salí enamorado. Pero también reconozco que es una película dura, densa, lenta… pero queridos amigos, lo que Malick a realizado se llama poesía hecha cine.

Pero empecemos a comentar la película. Y empecemos por lo más básico, definir en una frase de va “El árbol de la vida”. “El árbol de la vida” va sobre eso mismo, de la vida, de como se desarrolla la vida, cuando nace, como se desarrolla, que problemas presenta, como se solucionan y por último cual es el fin que nos espera a todos, la muerte. En sus 138 minutos de metraje, eso es lo que vemos, la vida pasar a través de imágenes y de una historia.

La película, en mi opinión, la dividiría en 4 partes: Prologo, nacimiento, vida y muerte. El prologo se caracteriza por ser una especie de Flashforward de lo que será la parte de la vida y la muerte. En ella vemos a la familia protagonista (los actores los comentare en su párrafo correspondiente) y un hecho que marcara el relato. Incluso se permite el hecho de poner en duda la existencia de Dios en algunos momentos, pero la película se lleva por la fé a Dios. De ahí pasamos a un pantallazo en negro y al nacimiento.

El nacimiento ocupa unos 30 – 40 minutos del relato y aquí asistimos a una parte apoteósica, la creación de la vida desde el Big Bang. Es un documental de la naturaleza al uso. Mostrando con detalles cada parte del proceso. Vemos incluso dinosaurios. Esta parte es la mas densa, y la mas lenta. Simplemente decir que 10 personas abandonaron la sala en esta parte. Y es que Malick a hecho la película que quiere hacer él, no la película que la gente espera ver. Es cine de autor y no hay que darle vueltas. Después de asistir a este poema visual repleto de imagenes, sensaciones (La banda sonora es ESPECTACULAR) pasamos a la vida.

La vida, el tronco del relato, la parte importante. Pero me surgen dudas. ¿Qué es la vida? ¿La vida es ver a tu hijo nacer? ¿La vida es perder a un ser querido? ¿La vida es ver como los tuyos te quieren o te odian? Todas esas preguntas, aunque retoricas en este caso, quedan resueltas de algún modo en este tramo central. Nos situamos en Texas, años 50, una familia con Jack (Brad Pitt) asistiendo al nacimiento de uno de sus tres hijos. Aquí la película nos regala imagenes para el recuerdo, las manos de Pitt rodeando el piececito de su hijo, como los cuidan, etc…. Durante el proceso la película avanza de forma rápida, pero pausada, me explico, el crecimiento de los hijos pasa deprisa hasta que llegan a esa edad difícil que son los 13 – 14 años, donde todos empezamos a pensar por nosotros. Aquí vemos una relación paterno filial que en mucho tiempo no he visto en el cine, con un padre autoritario y que educa sus hijos como se hacia entonces con respeto a los padres y mano dura. Todo el peso de la acción en esta parte la llevan el hijo mayor y Brad Pitt, de los cuales vemos como es su relación y que espera uno del otro. También contemplamos la relación fraternal entre los hermanos y sobre todo la relación con la madre, puesta aquí como el ángel salvador de los niños. Y esto es lo que vemos durante toda la película hasta sus 20 minutos finales, paso para el cuarto acto: La muerte.

Si pongo la muerte no es necesariamente que mueran los personajes o que muera la película, simplemente es el hecho filosófico o la idea que da Malick de que todos al final moriremos y que es un camino que no podemos detener, todos vivimos para morir, pero hasta que eso llegue vive, para vivir. Un clímax apoteósico, una música sublime y unas escenas que me dejaron la piel de gallina.

Escribiendo esto me he dado cuenta de que sigo enamorado de la película.

En cuanto a dirección, Terrence Malick, desde hoy es un director al cual venero y admiro. Tiene una corta trayectoria cinematográfica, pero que cada una de sus películas con una pequeña joya, como “Malas tierras” o “La delgada línea roja” (en mi opinión la mejor película bélica de la historia). Y Malick no le debe nada a nadie, hace cine por que disfruta haciéndolo, se nota que vive para ello, es un grandísimo guionista, y mejor director. En “El árbol de la vida” da una lección de cine, una lección de narrativa, de planos… en definitiva de todo. Terrence Malick, gracias.

Después de arrodillarme ante Malick, me quedan los otros portentos de la historia, los actores. Casi todo el peso de la acción de la mitad de la película la llevan los hijos de la familia, a través de sus ojos vemos que es esto de la vida, que tiene de especial y que queremos de ella. Es difícil rodar con niños, pero están increíblemente bien en la película. Jessica Chastain, es la madre, su papel puede parece secundario, pero sin ella no entenderíamos la mitad de la película, protectora, madre, esposa, está ahí porque tiene que estar y hace un papelón. Pero pasemos a dos pesos pesados de la industria: Sean Penn y Brad Pitt. En cuanto a Sean Penn, decir que puede quejarse de que sale poco, que tiene poca línea de dialogo, pero sin el la película cojea, es el eje, es donde acaba todo. Tiene que estar porque Malick quiere que este y lo agradezco. Aparece poco, pero cuando aparece vemos a un grandísimo actor, dándonos cine en estado puro, gracias Sean Penn. Pero si he de volver a arrodillarme esto con el grandísimo Brad Pitt. Si grandísimo, enorme, supremo. Nunca había visto interpretar así a Pitt, ejerciendo del padre, esposo, educador de la familia. Duro, agresivo, autoritario, ambicioso, lo tiene todo, papel difícil, Pitt lo hace fácil. Además de producir la película, la protagoniza y gracias por protagonizarla y dejarnos descubrir que cuanto mas años pasen mejor actor eres, gracias Brad Pitt.

Y casi nunca crítico la música, pero es que esta vez el simple hecho de oírla me pone los pelos de punta. Música clásica en estado puro. Nunca estorba, siempre está bien, es épica, es calmada, es tormentosa, es impresionante, gracias Alexandre Desplat.

No obstante, la película es lenta y densa. Se estira demasiado y en ocasiones te costara entender cosas, pero si le perdonas esto, disfrutaras de una experiencia cinematográfica que hacia mucho no sentía. No solo es una experiencia de la vista, todos los sentidos cobran vida ante está maravilla. Sin más que añadir solo darle las gracias de nuevo a Terrence Malick por hacer esta maravilla cinematográfica

 

publicado por Christian el 27 septiembre, 2011

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