El ejercito de las tinieblas (o como evolucionar del gore de Posesión Infernal al perfecto cine de aventuras)

★★★★☆ Muy Buena

El ejército de las tinieblas

Han tenido el detalle de regalarme todo un clásico: El ejercito de las tinieblas.  La culminación de la trilogía Evil Dead me llevó de vuelta a la infancia, cuando apenas tenía 8 o 9 años y me regalaron el film en el extinto VHS. 

Cuando la vi por vez primera, no tenía ni idea de que era la parte final de una saga, pero me encontré con una cinta plagada de todo lo que me gustaba: monstruos, fantasía, aventuras, un héroe (a su pesar) socarrón, demonios, monstruos, esqueletos. Una absoluta delicia. Lo bueno, es que al contrario que otras cintas fantásticas, podía verla una y otra vez sin pasar un miedo terrible, ya que de niño era bastante asustadizo. Era el film perfecto para mí.

Y el paso de los años no ha cambiado mi opinión. Es cierto que el film tiene un humor inocente en ocasiones, que el argumento es lo de menos y que ciertas situaciones solo producen una sonrisa si vienen acompañadas de cierta nostalgia, pero esto es un maldito clásico. 

Todo lo que ha hecho grande, muy grande, a Sam Raimi, tiene cabida en el film. El humor puramente slapstick (es conocida la devoción de Raimi por el trío cómico The Three Stooges), la composición de encuadres al más puro estilo cartoon, la violencia, en esta ocasión más suavizada, a favor del componente aventurero,el gore humorístico y esos clásicos travellings a velocidad de vértigo. Hay una buena cantidad escenas para el recuerdo: la confusión en el cementerio de asesinos, el episodio en el molino rojo, la primera pelea en el foso, etc. 

La película es pura adrelina (no alcanza la hora y cuarto de duración). Todo es acelerado, ya sean peleas, romances, batallas o el propio montaje del film. Como he dicho, la historia es secundaria. Lo que importa es la sucesión de set-pieces, a cada cual más divertida, que provocan que el film termine en un suspiro, dejando al espectador con ganas de más. 

El film funciona perfectamente como recordatorio de otra forma de hacer cine. Esos decorados, el vestuario, pero muy especialmente por la escena del ejercito de las tinieblas. Una delicia animada en stop-motion (eterno Harryhaussen), que provoca una lagrimilla en este humilde servidor, cansado de los efectos digitales de hoy en día. 

Como olvidar a Bruce Campbell. Icono de la serie B. El Al Pacino de las películas de bajo presupuesto. Es francamente imposible no sentir un aprecio casi irracional por tal personaje, y todas y cada una de sus frases en el film, merecerían camisetas estampadas con las mismas. Olvídense del método, lo que importa es la capacidad para gesticular y darse los sopapos con gracia. 

Por todo ello, siempre a los pies del señor Sam Raimi. Cosas del destino, el director terminaría dirigiendo la adaptación mas aplaudida de mi superhéroe favorito SpiderMan. Es curioso como se conectan las cosas a veces.

Como dice Campbell al final del film: “a mi manera, yo ya soy rey”.

Lo mejor: Bruce Campbell, la dirección de Raimi, el frenético ritmo, los esqueletos en stop motion...demasiadas cosas.
Lo peor: Que el público no la entendiera

publicado por Alberto Zamora López el 8 febrero, 2014

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