(¿Robert Rodriguez haciendo un buen film? ¡Imposible!)

★★★☆☆ Buena

Abierto hasta el amanecer

Probablemente, Abierto hasta el amanecer sea la mejor película del penoso director Robert Rodríguez, junto a The Faculty y Planet Terror (esta última con reservas). Habrá quien defienda Sin City, pero copiar viñetas no tiene mucho mérito, y los logros de la famosa adaptación del cómic (que roza el ridículo en muchos momentos) son más de Miller que del tontainas del sombrero.

 

Dos delincuentes, que secuestran a una familia, y dan con sus huesos en un antro lleno de vampiros. Toma argumento refinado.

 

Hay quien dice que la mejor parte del film (la primera hora) es en realidad cortesía de Tarantino (guionista y co-protagonista del film). No seré yo quien lo ponga en duda. Los primeros sesenta minutos están llenos de detalles, y señas de estilo, típicas de Tarantino. De hecho, esta primera parte puede considerarse una comedia negra, tremendamente cool, llena de diálogos divertidísimos (la primera escena en la tienda de licores es simplemente cojonuda), tipos duros con traje, pistolas, puñetazos y pies, muchos pies. 

 

Muchos dicen también que la segunda parte (la centrada en los vampiros) es un bodrio de tres pares de cojones; para nada, la segunda fase del film es una divertida y speedica monster movie. Pues bien, la suma de ambas partes, dan lugar a un film entretenido, y ciertamente entrañable para el aficionado.

 

Es cierto que la película funciona mejor por la suma de detalles que por el conjunto. Pero es que son muchos: la escena que enfrenta a Tom Savini y Howard Berger (dos popes de los maquillajes tradicionales de toda la vida), que termina con Savini sacando una pistola de su misma entrepierna ( el tremendo Sex Machine), la muerte de Danny Trejo, el diseño de producción de la Teta Enroscada, la chulería de George Clooney, que Tarantino sea mas guapo vampirizado que normal, etc. Pero por encima de todo, una de las escenas más famosas, que forma parte ya del erotismo dentro del celuloide: el baile de Salma Hayek. Voluptuosa hasta decir basta, sexy como el diablo y lozana, lozana. El guarro de Tarantino hasta se da el gusto de chuparla un pinrrel.

 

En definitiva, un film para pasárselo en grande, algo que saliendo de Rodríguez es francamente difícil. Para sentirte cool y freak al mismo tiempo. Y también para descubrir que Tarantino es uno de los peores actores de la historia del cine…y feo como el demonio.

Lo mejor: Lo desvergonzado del proyecto
Lo peor: Tarantino actuando
publicado por Alberto Zamora López el 18 octubre, 2011

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