Divertida, trepidante y espectacular. Todo lo que una buena aventura debería ser.

★★★★☆ Muy Buena

Las aventuras de tintín, el secreto del unicornio

Siempre he creído que hay dos tipos de aventuras: La dramática y/o épica, y la más pura, la de verdad, la alegre, la que ofrece simplemente diversión de la buena. La primera ha corrido mejor suerte en los últimos años gracias a cintas como la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’ o la en su día adorada y ahora incomprensiblemente odiada ‘Avatar’. Pero… ¿Qué pasa con el segundo tipo de aventura? Realmente, desde la cojonuda primera entrega de la saga ‘Piratas del Caribe’, no hemos vuelto a ver una cinta que consiguiese hacer gozar al espectador y dejarle con una sonrisa en la cara mientras dice "Buah, ¡Me lo he pasado en grande!". Parece que esta tarea tan sumamente complicada ha sido menospreciada, haciendo que lo que debería ser cine de evasión quede impregnado de grandilocuencia y falsa épica. Cuanto más drama mejor, aunque no sea necesario (¿Verdad, partes dos y tres de ‘Piratas del Caribe’?). Claro, como si la trilogía ‘Indiana Jones’, la primera entrega de ‘Star Wars’ o ‘Aladdín’ no fuesen magistrales…

Afortunadamente, con su nueva película, el genial Spielberg pone el puño en la mesa y nos da una peli de aventuras como las de antes, en la que ya desde el minuto uno quedas irremediablemente atrapado por misterios, tesoros perdidos, humor, y vibrantes persecuciones. No hay un solo minuto de respiro para el espectador. Esto, en manos de un director incompetente podría llegar a saturar, pero estamos ante un mago del ritmo y la planificación, por lo que, por muchas secuencias espectaculares y apabullantes que haya, lejos de cansarnos o saturarnos, solo queremos más y más. Y nos lo dan, pues tras unos primeros minutos más pausados y centrados en el misterio, las escenas brillantes se suceden una detrás de otra. A la mente me vienen, por ejemplo, la huida del ‘Karabudjan’, la escena de la avioneta, la historia del antepasado de Haddock (con una batalla naval que casi hasta deja en pañales la de ‘PdC: En el fin del mundo’), y por supuesto, la increíble, magistral, y en definitiva ACOJONANTE persecución por las calles de Marruecos que me parece, simple y llanamente, la mejor persecución en muchos, muchos años.
Por supuesto, todas estas escenas están salpicadas con detallitos que recuerdan a la saga de Indy. Pura magia.

Sobre los personajes, sin duda el que más destaca es el capitán Haddock. El alma de la cinta, pues lo bueno de verdad empieza con su aparición, y además, tiene las mejores frases, el mayor recorrido emocional, y desde luego, es el más carismático (al fin y al cabo, es Andy Serkis). Todo un roba-escenas. A su lado, el resto de personajes palidecen. Hernández y Fernández tienen un par de puntazos, pero en general me cansan. De hecho, la escena en el piso del carterista empieza bien, pero en parte gracias a ellos me acaba resultando un momento cansino a más no poder.
¿Y que hay de nuestro protagonista, Tintín? Pues aunque Jamie Bell consigue que no nos caiga mal, en el fondo… No tiene el menor interés. Es plano, vacío, unidimensional, e increíblemente poco carismático. Sé que sus aventuras tienen millones de fans, pero me niego a creer que se deba a su protagonista. Estoy seguro de que poseen muchísimas virtudes, pero dudo que el propio Tintín sea una de ellas. Joder, ¡Si es que hasta Spielberg le deja a un lado durante el clímax! La "pelea" final con las grúas y demás (esta escena es un pelín excesiva, me parece a mí), es entre el villano y Haddock. ¡La historia es de Haddock! Esa es la gran pega del film: Su supuesto protagonista es flojo, flojo. Eso sí, Milú es genial.

Si hablamos de otros aspectos, no tengo más que palabras positivas. El apartado visual es simplemente magnífico. Con un equilibrio perfecto entre el realismo y el estilo cartoon, y con unos colores vivos y alegres, lo cierto es que la peli entra por los ojos. Cosa difícil teniendo en cuenta que este estilo de captura de actuación da como "cosica", pero en este caso me quito el sombrero, pues por fin hay una completa naturalidad en los gestos y movimientos de los personajes. Por fin, están vivos. Bueno, salvo Tintín algunas veces.
Sobre el 3D, tengo que decir que en este caso está bastante bien empleado, ya que la cámara no deja de moverse (pero no al estilo Michael Bay ¿Eh?, Esto es en plan elegante), y el formato tridimensional le da un plus de espectacularidad.

De la B.S.O. se encarga John Williams. Ya sabéis que eso significa un apartado musical excepcional, aunque en esta ocasión no nos haya regalado una de sus fanfarrias memorables.

Y poco más. A pesar de los defectos señalados, puedo aseguraros que merece mucho la pena verla en pantalla grande y disfrutar. Por que si, con esta peli… Buah, ¡Me lo he pasado en grande!
Lo mejor: Haddock. Milú. La dirección de Spielberg. El apartado visual.
Lo peor: Tintín, Hernández y Fernández... Personajes poco intresantes.
publicado por Diego Sánchez Villegas el 6 noviembre, 2011

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