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El padrino

En plena etapa de transición del cine clásico al moderno, un director llamado Francis Ford Coppola realizaría un parte aguas en la historia de la cinematografía. Habiendo ya ganado un Oscar por su guión de la galardonada Patton y ya realizado algunas películas, el cineasta americano eligió como su próximo proyecto una historia de gánsteres basada en la novela de Mario Puzo, El Padrino.
Viendo que películas de un ritmo ágil como Patton o Contacto en Francia se llevaban el máximo galardón de la ceremonia de los premios Oscar en sus respectivos años, uno nunca pensaría que esta película; de una duración de 3 horas con personajes hablando de negocios con una que otra escena de acción, seria la ganadora del premio Oscar como mejor película en 1972. Lo cierto es que El Padrino es más que una película de la mafia, es una historia sobre la familia, que nos habla lo que somos y de dónde venimos, de los valores y la pérdida de estos, del ascenso al poder y la autodestrucción.
Ambientada en un contexto donde la violencia es el pan de cada día, la película nos narra la historia de la familia del patriarca de la mafia en New York Vito Corleone; una de las más grandes actuaciones de todos los tiempos a cargo del invencible Marlon Brando, la cual da un giro en su vida regular cuando este es atacado por criminales del bajo mundo lo que provoca que su hijo menor Michael; con la revelación del año a cargo de un joven actor llamado Al Pacino, tome el control de los negocios familiares.
Desde el comienzo nos damos cuenta que estamos ante algo legendario, la frase “Yo creo en América” da comienzo a esta cinta, una apertura por demás patriota, la historia tiene lugar en 1946, un año después de la terminación de la Segunda Guerra Mundial, criticada por muchos el lanzamiento de la bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, es una cita que sirve como reivindicación de las acciones del país más poderoso del mundo. Pasamos a la presentación de los personajes más importantes, la familia en conjunto en el lugar más común donde una reunión se da, una fiesta, una boda, exponiendo que estamos en presencia de una familia como cualquier otra, como la tuya o como la mía.
Tras una probada del poder de los protagonistas; con la emblemática escena de la cabeza de caballo, entramos de lleno a la historia principal, llena de momentos memorables como el atentado a Vito Corleone, Michael cuidando de su padre en el hospital, la muerte de Luca Brazzi, o esa cena donde Michael le dispara a sangre fría a Sollozo y al jefe de la policía, en declaraciones del propio Coppola la mejor escena de la película. Aquí acaba la primera parte de un film que en hora y media ya ha hecho más de lo que se pensaba. Con la segunda parte nos lleva nada menos que a Sicilia donde el joven Michael es exiliado para protegerlo de los delincuentes que lo buscan en América, si muchos pueden reclamar la falta de belleza del film aquí cubre este rubro de manera perfecta, los paisajes de la ciudad italiana combinan a la perfección con la fotografía de Gordon Willis y la maravillosa partitura principal compuesta por el grandioso Nino Rota, hoy en día sigue siendo una de las mejores piezas musicales hechas para el cine.
Por supuesto mucho se puede hablar de lo hecho por Brando y Pacino, sin embargo lo innegable es que alrededor tienen un gran ensamble actoral que dan un vida a varios personajes por demás interesantes, el hermano mayor de la familia Sonny con la actuación de un intenso James Caan, el abogado que cuida los negocios Tom Hagen y la interpelación de Robert Duvall, la hermosa Diane Keaton dando vida a la esposa de Michael Kay Adams, los socios en los negocios de don Vito Clemenza y Tessio, incluso el director se da el lujo de darle a miembros de su propia familia papeles, siendo el más importante para su hermana Talia Shire como la hermana menor Connie.
Finalmente para rematar la faena Coppola nos entrega 30 minutos finales totalmente perfectos, comenzando con la muerte del Don lo que provoca el ascenso final de Michael como nuevo jefe de la familia, y en una secuencia por demás devastadora termina por eliminar a todos sus enemigos y obstáculos mientras él en la iglesia, renuncia a Satanás y a todas sus tentaciones. Todo un pacto con el diablo para en mi humilde opinión el mejor personaje que dado el séptimo arte en toda su historia, un villano o víctima que no se detendrá ante nadie para conseguir sus objetivos. Este protagonista continuara con su legado en las próximas segunda y tercera parte, pero es en este primer capitulo lo que hace de Michael Corleone sea un personaje muy rico en contenido y lleno de varias interpretaciones. La película termina con un gesto de violencia subliminal, la mentira a tus seres más queridos y un cierre de puerta separando las dos mejores cosas que él cree poseer, su poder y su familia.
El Padrino se encuentra en otra liga en cuanto a cinematografía se refiere. Se trata de la obra cumbre del cine, una pieza de arte en todas sus facetas, todo en la película funciona a la perfección y alcanza la cúspide del séptimo arte en cada rubro, dirección, actuaciones, guión, música, fotografía, montaje, se trata de una verdadera cátedra de cómo hacer cine, quizás no se vuelva a hacer una película mejor, no haber visto El Padrino podría ser el mayor crimen de una persona hacia sus ojos, hacia los sentidos, hacia las emociones.
publicado por José Luis Ayala Ramírez el 8 noviembre, 2011

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