(Hostias contundentes de la mano de una moza de buen ver. Y no, no es Tomb Raider)

★★★☆☆ Buena

Indomable

Steven Soderbegh es un realizador polivalente. Lo mismo ofrece espectáculos llenos de estrellas y glamour (la saga Ocean´s), biopics históricos (Ché) o dramas existenciales protagonizados por pornstars (The girlfriend experience). Desde que saltara a la palestra con Traffic, y para que los indies no se lleven las manos a la cabeza, con Sexo, mentiras y cintas de video, el director ha ofrecido un chorro de películas, que siendo sinceros, pocas veces eran verdaderamente satisfactorias. Hay quien vera en esta variedad una virtud; yo en cambio, observo una alarmante falta de personalidad.

 

No negaré que su primera incursión en el cine de acción, Indomable, despertaba mi curiosidad, y lo hacía principalmente por un reparto lleno de estrellas. A saber: Michael Douglas, Michael Fassbender, Channing Tatum, Ewan McGregor, Antonio Banderas, Bill Paxton y Mathie Kassovitz. Casi nada oiga. Como este tipejo reúne a tales repartos, para films tan livianos como este, sigue siendo una verdadera incógnita.

 

Ya que eso es Indomable, una sencilla y efectiva cinta de acción, con un pie en el thriller y otro en la reciente saga de Bourne, pero con un montaje claro de las escenas de acción, en el cual todos los implicados parecen habérselo pasado en grande.

 

Cuando comienza el film, uno no sabe por dónde irán los derroteros. Ambientación gélida y una escena de pelea, seca, violenta  y contundente, nos hace pensar en uno de esos thrillers nihilistas y oscuros, pero de repente pasamos a iluminaciones cálidas y música casi de jazz. Soderbegh ha tirado por el camino de la elegancia. Y la verdad es que no le ha salido mal la jugada, ya que le ha quedado un film de lo más entretenido y eficaz, lo que no equivale a una gran película.

 

El poner como protagonista a una estrella de la lucha libre, Gina Carano, es otra incógnita. No lo hace mal, y es un auténtico bellezón, pero es difícil aguantar un protagónico entre tanto talento y robaescenas, aunque es cierto, que el resultado no chirría en exceso.

 

Una película divertida, para pasar el rato y disfrutar con unas vistosas e intensas secuencias de acción, rodadas y montadas sin caer en la confusión. ¿Por qué rodar la pelea final en la playa con esos planos tan abiertos? La respuesta es sencilla queridos lectores: un director con ínfulas, las tiene hasta cuando rueda divertimentos menores. 

Lo mejor: Michael Fassbender
Lo peor: Explicar todo al final, cuando había quedado perfectamente claro
publicado por Alberto Zamora López el 9 febrero, 2012

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