Una cinta que merece de veras la pena y que da a conocer a nuevas generaciones, un personaje endiabladamente creativo, un gran músico y un hombre con una vida realmente desangelada.

★★★☆☆ Buena

The devil and daniel johnston

“The Devil and Daniel Johnston” es un documental biográfico magníficamente realizado sobre un personaje que se convirtió en un icono tanto de la música folk, como de la pintura moderna en los ochenta y noventa. Un hombre capaz de acerarse al diablo de una forma que produce pánico y de acercarse al amor con la misma pasión, para enternecer, emocionar y conmover a cualquiera. Un hombre con trastorno bipolar, que con su arte, la música y la pintura, fabrica su propio vehículo tratando de huir de esa enfermedad y de la terrible condición de saber que el amor es para él algo imposible, detalle que marca por completo su historia. Así lo ha visto el director y así lo ha plasmado en un apasionado largometraje.

Con este personaje Jeff Feuerzeig, que se estrena como director, tiene una valiosísima excusa para realizar un gran trabajo. La realización del documental no está exenta de carácter y virtud, ofreciéndonos un viaje a través de la vida del artista, de forma lineal, clara, concisa, real y entusiasta. Está dirigida con nervio, con un intento y logro de análisis profundo del personaje y de su historia. Creo que logra dar un merecido homenaje a Daniel Johnston, como persona y artista, llevándose al mismo tiempo una buena película a su bolsillo. Recibió el premio al mejor director de documental en el festival de Sundance en 2005.

Un trabajo de documentación excelso, básicamente proporcionado en su mayoría por el protagonista, es el licor con el que el director crea este cocktail de amargura y genialidad. Las propias cintas grabadas en su estudio particular, sus vídeos en Super-8, entrevistas con la familia, amigos, managers y diversos grupos de la escena independiente americana de los ochenta, son los acordes de esta desolada canción.

Sus amores imposibles, que convierte en musas en el sentido más clásico, sus dibujos, sus canciones y sus fatales encuentros con el diablo, se ven siempre mezcladas con todo tipo de drogas y con entradas y salidas de hospitales psiquiátricos, pero siempre con una insufragable lucha interior por encontrar el amor y aquello que da al artista su sabia, la fama.

De valor incalculable son las amargas escenas que vive el protagonista al lado de los Sonic Youth en Nueva York; en busca de esa fama, que había convertido en una de sus obsesiones y que al mismo tiempo fue lo que realmente le liberó, tan sólo en parte, de su locura. Su encuentro con Matt Groenning nos muestra su lado más humano, con una belleza incalculable, al ofrecerse para hacer música para él, mostrando su incalculable admiración, en una escena realmente emotiva.

Ese es en mi opinión, el punto fuerte de Feuerzeig, acercarse al vasto infierno emocional de un  personaje desconocido en nuestro país, pero con un merecido reconocimiento en su país de origen, cuando menos, a nivel “Underground”. Sus canciones han sido versionadas por infinidad de grupos de la talla de Wilco, Pearl Jam, Beck, o Sonic Youth. Kurt Cobain lució durante años una camiseta con uno de los primeros dibujos de Johnston.

Técnicamente el guión tiene un ritmo endiablado y psicótico, como el propio personaje y únicamente le puedo poner la pega del tratamiento que da de los padres de Daniel, que los supone prácticamente fundamentalistas, bien es cierto que tienen cierto carácter conservador, pero en gran parte gracias a ellos Johnston se mantiene vivo y con esperanzas.

Esta película entrega un bello regalo a una figura importante del arte que vive una vida que jamás le desearía a mi peor enemigo. Una cinta que merece de veras la pena y que da a conocer a nuevas generaciones, un personaje endiabladamente creativo, un gran músico y un hombre con una vida realmente desangelada.

Lo mejor: Dar a conocer a un personaje que realmente merece la pena.
publicado por Juan José Iglesias Abad el 26 febrero, 2012

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