The sitter

Es una lástima que el primer proyecto que Jonah Hill mantiene enteramente sobre sus hombros, no sea del todo satisfactorio, mucho menos memorable.  La culpa no es del actor, probablemente el más gracioso de su generación, sino de un producto convencional, que más allá de ciertos detalles, no deja de ser un film más del montón.

 

Hill desempeña el rol, como el título indica (The Sitter), de niñero. A su cargo quedan tres jovenzuelos que le darán más de un quebradero de cabeza. Un argumento que parece propio de un film de Steve Martin o Eddie Murphy. Hill engullido por la industria, a pesar de que se pretenda dar un enfoque destroyer a la cinta: Hill debe cuidar de los niños, mientras busca cocaína, para que su novia, que se lo deja hacerle cunnilungus, se lo zumbe.

 

The sitter es una de esas cintas en las que el disparate, no termina de encajar y obliga al espectador a exclamar un sonoro what the fuck? Por que sí, la banda de matones vigorexicos de Sam Rockwell es divertida, ¿pero que diantres pinta? ¿Por qué el niño mexicano pone explosivos en los retretes? El enfoque de la comedia es lo que convertía Supersalidos (la mejor cinta de adolescentes de la historia, y punto) en una gran película, y no solo en una gran comedia, y esa línea en The Sitter, no queda bien definida. Ni parodia, ni comedia, simplemente disparate chabacano, que en sus últimas conclusiones, no dejar de ser un producto buenrollista.

 

En cualquier caso el producto resultante no es ofensivo. Es divertido, por momentos, y en ciertos aspectos, ciertamente original, que no novedoso, como por ejemplo el retrato, simple, claro y alejado de histrionismos (ya era hora) de la homosexualidad en la infancia o el personaje de la niña, imitando a las estrellas del famoseo y sus comportamientos frívolos (hecho de forma correcta, no como el último videoclip de Gaspar Noé, que cruza la línea de polemizar, para caer en el peor de los gustos).

 

Y siempre queda Jonah Hill, que siempre deja perlas cómicas. Él es lo mejor de The Sitter (ver la escena en el club de rap). Tan increíble como entrañable, resulta que siempre emparejen a este fanegas con damiselas de buen ver. Por cierto, detrás de la cámara esta David Gordon Green, bastante menos inspirado que en Superfumados o De culo y cuesta abajo.

Lo mejor: Jonah Hill
Lo peor: Lo convencional que resulta
publicado por Alberto Zamora López el 11 marzo, 2012

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