Absolutamente encantador cuento de Pixar, con un diseñoa de personajes excelente y una música antológica. Para disfrutar a raudales y sin prejuicios

★★★★★ Excelente

Brave (indomable)

Se ha dicho hasta la saciedad, y curiosamente es lo que más se le está criticando a Brave.
No es como las películas previas de Pixar. No posee la arrolladora originalidad de Ratatouille, WALL-E, Buscando a Nemo o Toy Story. Y lo que es peor… ¡ay! El estudio del flexo saltarín se ha atrevido a poner en imágenes un cuento al más puro estilo tradicional, de tiempos remotos, princesas, reyes, reinas, animales, magia… 
¿Es éso, el envoltorio, lo que tanto molesta de Brave? Porque, más o menos originales, hablaran de ratas, robots, superhéroes o coches, las películas de Pixar siempre han transmitido más o menos el mismo mensaje, muy bien aprendido de la casa madre, Disney. Todo en las cintas previas de Lasseter y compañía ha sido una oda permanente a la amistad, el amor, la familia, los tiempos más sencillos y amables del pasado, la búsqueda de la propia identidad… es decir, cosas muy vistas, muy trilladas, pero que siguen funcionando como un reloj suizo para entretener y emocionar a todo tipo de públicos. 
Y éso exactamente es lo que hace Brave. Partiendo de un esquema de lo más convencional, se convierte en una experiencia cinematográfica fascinante y un entretenimiento de primera. Es divertida sin resultar estúpida, emotiva sin ser cursi, entretenida sin resultar excesiva, clásica sin copiar tópico a tópico todos los ídems del género del reino y la princesa. Con un diseño de personajes excelente, todos, desde la heroína Mérida hasta la bruja (divertidísima su aparición "verdosa"), pasando por el rey, sus traviesos hermanos, el caballo Angus (que recuerda mucho a Philippe, el de La Bella y la Bestia) y por supuesto la reina Elinor, el relato fluye sin prisa pero sin pausa hasta su maravillosa conclusión anejando a la perfección la comedia, el drama, la aventura y la acción. 
Pero si hubiera que elegir una sola razón por la que Brave merece ser leyenda, sería sin duda el trabajo de Patrick Doyle en la banda sonora, con esa enorme influencia celta, y esos arreglos orquestales que refuerzan la aventura del relato sin ahogar las imágenes.
Pixar, al contrario que su heroína, no tuvo que hacer un viaje ni sufrir para encontrar su destino. Lo tuvieron claro desde el principio: hacer películas inolvidables. 
Lo mejor: Todo, pero cabría destacar la inconmensurable música de Patrick Doyle
Lo peor: Nada (sinceramente, que no se parezca a las demás películas de Pixar no debería contar como defecto)
publicado por Alba Viñallonga Cruzado el 11 agosto, 2012

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