Nueva adaptación del violento cómic bajo el breve y directo título de Dredd, tan escueto y seco como su personaje principal.

★★★☆☆ Buena

Dredd

En 1995 se adaptó a la gran pantalla el cómic Juez Dredd con Sylvester Stallone de protagonista, secundado por Diane Lane, Max Von Sydow y el cómico de moda en el momento Rob Schneider. El villano de turno era nada más y nada menos que Armand Assante. Un gran plantel de actores y un grandioso diseño de producción que acabó en un fracaso de taquilla, y es que la realización del director Danny Cannon resultó algo irregular. El caso es que ahora llega a las pantallas una nueva adaptación del violento cómic bajo el breve y directo título de Dredd, tan  escueto y seco como su personaje principal.

 

En esta ocasión el tono cambia bastante. Si en la anterior se presentaba un futuro muy lejano, ahora se presenta más inmediato, con unos enormes edificios como si cada uno fuese una pequeña ciudad vertical, llamados megabloques, en medio de los últimos resquicios de las ciudades tal como las conocemos ahora. La película es más oscura y cercana a nuestro presente que su antecesora. La ambientación es sensacional y resulta estimulante en su parte estética por el uso de interminables ralentíes, justificados por ser el punto de vista de aquellos que ingieren una droga cuyo efecto es percibir la realidad al 1% de la velocidad normal. Estas ralentizaciones de la acción sirven al director para sacar el máximo partido al 3D y recrear planos de gran belleza plástica, con ciertas reminiscencias a algunos títulos chinos del género wuxia como la célebre Hero. En otros momentos utiliza también esta acción casi estática con fines sanguinolentos, pareciéndose más bien a otras adaptaciones de novelas gráficas como Watchmen ó 300. En cualquier caso esa elaboración estética es uno de los puntos fuertes de la película.

 

Por lo demás la historia es bastante simple: el juez Dredd debe evaluar a una novata y durante ese día ambos acaban acorralados en un un megabloque, como si fuese Jungla de cristal a lo bestia, por una banda de narcotraficantes. Un argumento que recuerda de alguna manera a Training day, solo que en este caso el protagonista no se corrompe sino que al contrario, es un gran defensor de la justicia, aunque sea a su manera. La aspirante al puesto es una mutante con poderes psíquicos, algo que nos puede traer reminiscencias de Desafío Total, y la villana de la función es una ex prostituta muy sanguinaria que comanda un clan de fabricación y distribución de droga. A Dredd lo interpreta Karl Urban, visto en El señor de los anillos y la última de Star Trek, entre otras. En la piel de la chica mutante se ha metido la joven actriz Olivia Thirlby, que tenía un papel secundario en Juno, y la cruel mala malísima de la película es Lena Heady, la aguerrida reina espartana de 300.

 

Dirige Pete Travis, un director británico curtido en la televisión que nos trajo a los cines hace unos años un curioso ejercicio de estilo titulado Vantage point, sobre un atentado contra el presidente estadounidense durante una visita a España, concretamente a Salamanca.

 

En definitiva es una película entretenida de acción pura y dura, con una trama simple sobre agentes de la ley que se enfrentan a narcotraficantes y una narración que transcurre sin giros de guión ni sorpresas finales, pero resulta un ejercicio de estilo muy interesante en su tratamiento estético y su gran empaque visual.

Lo mejor: La estética y el uso plástico del ralentí.
Lo peor: Una trama demasiado simple.
publicado por Ramón Ramos el 7 septiembre, 2012

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