Una película fresca y divertida que se queda un escalón por debajo de Medianoche en París.

★★★☆☆ Buena

A roma con amor

Woody Allen continua su tour europeo tras visitar Londres en Match point, El sueño de Cassandra y Scoop, Barcelona con Vicky Cristina Barcelona y París con Media noche en París. Ahora le toca a la capital italiana en A Roma con amor (To Rome with love), una comedia coral con cuatro historias que mezclan el espíritu cómico italiano de los 70 con un guiño al surrealismo de Fellini y el humor neurótico propio de Allen.

 

Una película fresca y divertida que se queda un escalón por debajo de Medianoche en París, y es que aquella además de poseer estas mismas cualidades también tenía como valor añadido un trasfondo interesante: una reflexión sobre la nostalgia, mientras que esta alegre locura italiana no ofrece nada más allá del mero espectáculo alleniano, por lo que resulta algo más frívola y superficial pero igualmente estimulante para pasar un buen rato en el cine.

 

Woody retoma sus orígenes con una de las historias. Igual que en Sueños de un seductor era un fan de Casablanca que se imaginaba hablando con Bogart sobre sus problemas con las mujeres, aquí le pasa el testigo Jesse Eissenberg, protagonista de La red social, que interpreta a un estudiante de arquitectura el cual se imagina que un famoso arquitecto al que admira le recomienda sobre amoríos complicados. El veterano arquitecto lo interpreta Alec Baldwin y la chica conflictiva es Ellen Page, la protagonista de Juno, también vista en Origen.

 

Otra de las historias la protagoniza Roberto Benigni, artífice de La vida es bella, dando vida a un ciudadano normal y corriente al que de repente persiguen los medios como si fuese el hombre del momento. En otra trama podemos ver a Penélope Cruz haciendo de prostituta en una historia de enredo sobre una pareja de pueblo que llega a la ciudad y le ocurren una serie de encuentros y desencuentros. La cuarta historia la protagoniza el propio Allen junto Judy Davis, en el rol de un director de ópera retirado que descubre en su consuegro un gran talento para el canto, pero tiene un problema, y es que sólo canta bien cuando está en la ducha.

 

En fin, A Roma con amor es divertida, delirante y un punto surrealista. Una película de Woody Allen.

Lo mejor: Es fresca y divertida.
Lo peor: No trasciende más allá de la mera comicidad.

publicado por Ramón Ramos el 11 octubre, 2012
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