Pese a que no llega a aburrir, la película transcurre con un ritmo irregular al que no ayuda la forma de flashbacks que se ha elegido para contarla, que en ocasiones confunde y resta frescura a la acción.

★★★☆☆ Buena

Banderas de nuestros padres

Banderas de Nuestros Padres es una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial, cuyo argumento se centra en el desembarco y posterior toma de una isla al sur de Japón: Iwo Jima. Hasta aquí todo es poco novedoso, por lo que su director Clint Eastwood ha decidido enfocar la cámara lejos del campo de batalla bélico y acercarla al campo de batalla político y social. Pero lo que la convierte en algo único es que junto con otra pelícucla, Cartas desde Iwo Jima, formará un binomio que contará el mismo hecho desde perspectivas diferentes: Banderas de Nuestros Padres lo hará desde el punto de vista americano y Cartas desde Iwo Jima lo hará desde el bando japonés.

Eastwood sigue durante buena parte del metraje los canónes en lo que a cine bélico se refiere. Todo comienza con un grupo de jóvenes soldados se embarcan en una misión de vital importancia para el desarrollo de la guerra y poco a poco nos van presentando a los personajes, y veremos que cada uno de ellos tiene una motivación distinta para estar jugándose el pellejo por su país. La guerra se muestra con la crudeza objetiva que ya usó Spielberg en Salvar al Soldado Ryan en la que, por muy bien que lo hayan hecho en Banderas de Nuestros Padres, sigue estando el mejor desembarco militar de la historia del cine. El resto de escenas del campo de batalla destacan por su sobriedad, y se incide en que por momentos parece que los americanos no se enfrentaban a los japoneses, sino que más bien iban a cazar animales. Supongo que esto acentuará más la sorpresa en el espectador cuando descubra que los japoneses también tienen padre, madre y hasta sentimientos.

Pero la parte fuerte es la que nos muestra Eastwood cuando la trama se centra en Estados Unidos, lejos del campo de batalla,donde se nos muestra las vergüenzas y las mentiras de la guerra. Lo que en Iwo Jima es sangre y muerte, en la Casa Blanca son símbolos que permiten seguir vendiendo la guerra a los ciudadanos. Nos cuentan como una fotografía de unos marines colocando una bandera puede convertirse en una metáfora de la victoria, no importa cuantas vidas se hayan perdido en el empeño ni cuantas mentiras haya que contar. Y lo verdaderamente potente del mensaje es que estás falsedades valen para Iwo Jima, Vietnam o el mucho más cercano Irak.

Pese a que no llega a aburrir, la película transcurre con un ritmo irregular al que no ayuda la forma de flashbacks que se ha elegido para contarla, que en ocasiones confunde y resta frescura a la acción. Otro pero que hay que poner es que no destaca por la dirección de actores, que están al servicio de la visión de conjunto, por lo que en general resultan algo planos y llegan al espectador. Pese a estos puntitos negros, Banderas de Nuestros Padres es una interesante producción con vocación antibelicista que me da la impresión que ganará mucho al ver Cartas desde Iwo Jima, con la que se completará la fotografía de conjunto.

Me ha gustado: La sobriedad, muy alejada del cine bélico de acción, de las escenas de combates.

No me ha gustado: Los personajes son algo planos, por lo que no me impliqué con ellos en ningún momento.

Curiosidades: El gobierno japonés no permitió rodar escenas de combates en la isla de Iwo Jima, por lo que el rodaje con escenas de playa se tuvo que hace en Islandia, cuyas playas también tienen arena negra debido a la actividad volcánica.

Espectador recomendado: Película dura, tanto en su forma como en fondo. Necesita una digestión lenta, por lo que no es recomendable para aquellos que busquen un plato ligero.
Lo mejor: La forma de tratar el contraste entre lo que ocurre en el campo de batalla y en Estados Unidos.
Lo peor: El ritmo irregular con el que transcurre la historia.
publicado por Taliesin el 22 febrero, 2007

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