A pesar de sus fallos, Cartas Desde Iwo Jima sigue siendo una muy buena película, en la que Clint Eastwood vuelve a demostrar que sabe rodar como pocos cineastas hoy en día.

★★★★☆ Muy Buena

Cartas desde Iwo Jima

Mientras preparaba Banderas de Nuestros Padres, visión americana de la batalla de Iwo Jima, Clint Eastwood conoció la existencia de un libro que recogía las cartas que los soldados japoneses de la guarnición de Iwo Jima escribieron a sus familias. Entonces, Eastwood decidió rodar una segunda película que contase la visión japonesa de uno de los más sangrientos enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial.

Contar un mismo hecho histórico, más una batalla, desde dos perspectivas distintas no es algo nuevo en el cine, por ejemplo ya se hizo en esa gran cinta bélica que es ¡Tora, Tora, Tora!. Cartas Desde Iwo Jima prometía completar los huecos de Banderas de Nuestros Padres, y sin duda, los rellenará para aquellos espectadores no muy avezados en materias históricas. La historia se centra en el general Kuribayashi (Ken Watanabe), comandante al mando de las tropas en Iwo Jima, y en un soldado raso, Saigo (Kazunari Ninomiya), que sólo desea sobrevivir y regresar a su hogar. La primera parte del film se centra en los preparativos previos a la batalla, en los sentimientos de los personajes, y en las discrepancias entre los mandos. Estos primeros minutos no tienen la fuerza que uno podría esperar de una cinta de Eastwood, pero en cuanto comienza la batalla, la historia gana intensidad y dramatismo. La atmósfera que crean los túneles es agobiante y enrarecida, transmitiendo aún más el sufrimiento de los personajes. Sin embargo, hay varios detalles que chirrían, que no terminan de encajar muy bien en la historia. Uno de ellos es toda la secuencia con el soldado norteamericano capturado. Además, los flashbacks tampoco terminan de funcionar, ya que en vez de dar más empaque al conjunto, tienen el efecto contrario. En las escenas bélicas la cinta se resiente ligeramente, ya que dichas escenas están metidas con calzador entre las escenas de Banderas de Nuestros Padres. La fotografía casi en blanco y negro de Tom Stern vuelve a ser absolutamente magistral. Por su parte, las interpretaciones son buenas, destacando especialmente la de Kazunari Ninomiya.

A pesar de sus fallos, Cartas Desde Iwo Jima sigue siendo una muy buena película, en la que Clint Eastwood vuelve a demostrar que sabe rodar como pocos cineastas hoy en día. Y cualquier excusa es buena para meterse en un cine y disfrutar con el trabajo del último gran clásico de Hollywood
Lo mejor: Llevar al gran público una película bélica desde una perspectiva diferente .
Lo peor: Los flashbacks y su excesiva duración.
publicado por Francisco Bellón el 19 febrero, 2007

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