En un primer momento la película promete, pero acaba siendo mucho envoltorio “”pop”” con poco contenido.

★★☆☆☆ Mediocre

María Antonieta

Advierto que no soy una de esas personas que adoran a Sofia Coppola y a todo lo que ésta hace. “Lost in Translation”, aunque bonita estéticamente, me parece simploncilla y, la historia me resulta muy irritante, con una tipa sufriendo por sus vacaciones pagadas en Tokio y mucho cachondeo de americanos-en-Japón sobre lo curiosos que son los orientales y lo mal que hablan inglés. “Las vírgenes suicidas” sí me gustó, pero claro, la película adapta con mucha fidelidad la preciosa novela de Jeffrey Eugenides, así que no cuenta. En general, creo que la Coppola está muy sobrevalorada y que trabaja en lo que trabaja, en gran parte, gracias a ser hija de quien es. Por otra parte, no me suelen gustar esas películas que juegan con elementos actuales en contextos o ambientes de otras épocas, y considero “Romeo+Julieta” y “Moulin Rouge”, de Baz Luhrmann, más como un experimento fallido que como otra cosa.

Dicho todo esto, supongo que no resulta sorprendente que diga que fui a ver “María Antonieta” sin esperar nada más que un alarde de lo modernita que puede llegar a ser su directora. Y, para ser sincera, al principio creí que me había equivocado. En un primer momento, la cosa prometía y, aunque es cierto que detalles como la música o los peinados a capas no son demasiado rigurosos -ni pretenden serlo-, no era algo que llamase la atención exageradamente ni que resultase molesto.

Al principio, claro. Luego se desmadra totalmente y empieza el “todo vale”, con bailes que muestran esa banda sonora de manera demasiado obvia o escenas propias de anuncios publicitarios. Habrá a quien lo de que aparezcan unas Converse le resultará muy gracioso. Supongo que lo es, pero, desde luego, también es representativo de lo que es la película: mucho envoltorio “pop” y poco contenido. Y, para colmo, durante mucho rato. Porque esa es otra: “María Antonieta” va pasando por largas “fases”. La fase en la que nada importa más que su virginidad y su enemistad con la amante del rey, la fase música, pasteles y colorines, la fase bucólica “ovejitas y jardín”, y así hasta el final -precipitadísimo, por cierto-. Saltando de una cosa a otra sin ninguna conexión coherente, ni siquiera meramente formal.

En fin, que a pesar de su cuidada imagen, esta reinterpretación de la historia de la famosa reina no me gustó. De hecho, creo que es lo peor que ha hecho la directora. Pero ya he advertido que no soy una de esas personas que adoran a Sofia Coppola…
publicado por Marta el 13 febrero, 2007

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