La traumática experiencia del cierre de una fábrica en Estados Unidos y la llegada de su nuevo controlador chino con nueva forma de hacer las cosas es lo que rescata el documental “American Factory”, ganador del Oscar presente en Netflix

★★★★☆ Muy Buena

American Factory

El punto de partida de este documental ganador del Oscar, es la quiebra de una fábrica en Estados Unidos en Ohio, la cual brindaba a los trabajadores su sustento y calidad de vida que les permitía desarrollar el verdadero sueño americano. Es en esta inquietud de lo que ocurrirá con sus trabajadores y la ciudad lo que movió a los realizadores Steven Bognar y Julia Reichert, para adentrarse en de las vidas de algunos trabajadores que viven este verdadero duelo y aprovechar de invitar al espectador a reflexionar sobre muchas cosas, entre ellas hasta qué punto Estados Unidos y China son capaces de ponerse a trabajar en equipo.

Desde ese entonces, esta antigua y poco efectiva fábrica, pasará a manos de Fuyao un gigante Chino que fabrica vidrios y parabrisas para muchas de las marcas de automóviles en el mundo, lo que conllevará que incluso flamee la bandera de China en plena tierra estadounidense.

Los directores hábilmente registrarán este verdadero choque cultural, los miedos y también las capacitaciones de uno y otro bando puedan conciliar para trabajar y sacar la dura tarea delante de cumplir con la productividad con ritmo chino en suelo americano. Hábilmente y con total naturalidad se meten en reuniones de altos empresarios, viajando junto a ellos, yendo a las casas de los obreros, en el comedor de la fábrica para capturar en esencia las distancias de ambas culturas que se deben poner en valor para cumplir con los requerimientos y ganancias de sus empleados.

En si el documental trata de poner es poner en valor la importancia del trabajo, los derechos laborales y por sobre todo que los obreros de fábricas viven en el limbo con la automatización de las distintas líneas de producción, como se muestra por momentos cuando estos quieren sindicalizarse no dudan en pensar en robots de inmediato. El vidrio tan resistente como frágil sirve de analogía de lo que se respira en este ambiente en la fábrica que trata de salir adelante con dos visiones como los son el “vivir para trabajar” y “trabajar para vivir” que chocan sutilmente en todo momento.

La película, que fue lanzada el año pasado en el Festival de Cine Sundance, fue producida por Barack y Michelle Obama, desde la compañía Higher Ground Productions, y hoy la puede ver en Netflix.

Lo mejor: lo oportuno de registrar los 2 momentos de la fábrica
Lo peor: nada
publicado por David Lizana el 6 marzo, 2020

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