Bellocchio parece revivir aquellos años sesenta y setenta donde una verdadera marea de películas de denuncia política inundaba las pantallas italianas.

★★★★★ Excelente

El traidor

Última jornada del festival de cine europeo de Sevilla, que dio bastante de sí con un par de producciones italianas que compiten por el Giraldillo de Oro en la Sección Oficial. Ambas muy diferentes en género y temática, pero con un nexo en común: las dos se desarrollan en Sicilia. La primera de ellas, La famosa invasión de los osos en Sicilia, es una fábula animada con el particular sello del veterano ilustrador Lorenzo Mattotti. El director, que debutaba en la gran pantalla, presentó su obra con ilusión en una sala entregada. Seguro que a los aficionados a la animación no les defraudó la espectacular estética de este cuento infantil con jugosas referencias a algunos males de nuestra sociedad: gobiernos para las minorías, injusticias sociales, discriminación racial, lucha generacional, y algunas más que a nadie se le escapan.

No obstante, nuestro interés iba por otro lado, por la nueva película de otro cineasta veterano, Marco Bellocchio, con una trayectoria impecable, que cuenta con obras maestras como Las manos en los bolsillos (I pugni in tasca, 1965) ––nuestra preferida de siempre–– hasta películas recientes como Buenos días, noche (2003).

Precisamente, en la línea de Buenos días…, que narra el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro, se sitúa su reciente película, basada también en hechos reales: El traidor. Un biopic de los últimos años de vida del capo de la Cosa Nostra, Tommaso Buscetta, centrado en la célebre delación del criminal al no menos famoso juez Falcone, gracias a la cual se pudo dar un golpe casi mortal a la organización criminal siciliana. Los que tenemos ya algunos años, recordamos perfectamente aquel juicio. Nombres como Totò Riina, el propio juez Giovanni Falcone ––algunos también se acordarán de aquella película sobre el magistrado interpretada por Michele Placido––, o el político Giulio Andreotti, fueron tan familiares como los terribles asesinatos que se cometieron después de la sentencia.

Para desarrollar esta excelente película, Bellocchio la estructura en cuatro partes, a cada cual mejor: a saber, la primera es una especie de prólogo padriniano, donde el director parafrasea a Coppola ––y a Shakespeare–– con unos festejos que sirven de presentación de los personajes de la tragedia. La segunda parte se ocupa de las entrevistas y de la relación entre Buscetta y Falcone; la tercera se centra en el juicio; y la última en las consecuencias de la condena a los mafiosos.

Bellocchio lleva ya unos cuantos años con un cine más convencional, digamos menos personal, que el de sus primeras cintas, lo cual no quiere decir que sea peor. Sin embargo, con El Traidor (igual que con la tan citada Buenos días, noche), ofrece destellos de sus comienzos con algunas escenas como las de los interrogatorios a Tommaso por parte de Falcone (esa cajetilla de tabaco que va y viene); o las secuencias de las detenciones (Riina dando vueltas a una rotonda mientras una hiena hace lo mismo en la jaula de un zoo).

Son detalles de buen cineasta, que parece revivir aquellos años sesenta y setenta donde una verdadera marea de películas de denuncia política inundaba las pantallas italianas. Filmes tan buenos como El caso Mattei, Sacco y Vanzetti, Excelentísimos cadáveres, Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha, Salvatore Giuliano, y un largo etcétera, fueron realizados por directores de la generación de Bellocchio, como Giuliano Montaldo, Elio Petri o Francesco Rosi. Cineastas de ayer y de hoy que siguen dando su opinión acerca de la Mafia o de la corrupción de los que nos gobiernan, que a veces son la misma cosa.

Nota: Al escribir estas líneas aún no se había comunicado el palmarés del festival. Ha sido una agradable sorpresa conocer que La famosa invasión de los osos en Sicilia ha ganado dos premios: Mención especial del jurado y el premio Europa Junior. Mientras que El traidor se ha llevado, con todo merecimiento, el premio al mejor actor para Pierfrancesco Favino por su excelente trabajo al dar vida a Tommaso Buscetta.

Lo mejor: La actuación de Pierfrancesco Favino
Lo peor: Cierta pérdida de personalidad en el director respecto a sus películas más antiguas
publicado por Ethan el 17 noviembre, 2019

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