Película de segundas oportunidades y, claro, del amor. Del materno, del adolescente, del desamor…

★★★★☆ Muy Buena

Madre

Arranca el XVI festival de cine europeo de Sevilla con una buena película española, la última dirigida por Rodrigo Sorogoyen. El realizador madrileño ha logrado extender su multipremiado corto homónimo ––recordemos que Madre (2017) fue nominado al Óscar al mejor corto–– hasta conseguir un largometraje muy atractivo que inaugura con buen pie la sección oficial del certamen andaluz.

El comienzo de la cinta es exacto al del corto: un thriller intenso con introducción, desarrollo y conclusión. Una mujer (Marta Nieto) recibe la llamada de su hijo de seis años desde una playa en algún lugar cercano a la frontera entre Francia y España. El niño disfruta de unas vacaciones junto a su padre, el ex de la protagonista. La inocente y alegre comunicación, de un verano en un principio luminoso, como lo es el apartamento de la joven madre, se transforma progresivamente en algo más serio y del todo inesperado: el niño está solo en una playa vacía, no hay rastro de su padre y se está quedando sin batería…

Comienzo, sin duda, inquietante apoyado en un largo plano secuencia que cumple el doble objetivo de proporcionar la adecuada tensión a la escena, y el de aplicar la síntesis narrativa que requiere la trama, o, como dirían otros, el tour de forcé técnico para lucimiento del realizador. Los dos valen, y la secuencia finaliza en un pasillo oscuro; la cinta también. A continuación, Sorogoyen propone un viaje en el tiempo, que parece más un salto a una realidad paralela. ¿Qué habría pasado si hubieras perdido a tu hijo?, se puede preguntar el espectador.

La respuesta es Madre. A partir de ahí, el filme evoluciona de nuevo, esta vez de un thriller a un drama donde nunca se abandona el suspense. Entonces, el director nos habla del descenso a los infiernos de la intolerancia y la locura, del abandono en el dulce sopor de la apatía y la nostalgia; pero también de las segundas oportunidades y, claro, del amor. Del amor materno, del adolescente, del desamor… de prácticamente un recorrido por todas las posibles facetas de ese sentimiento tan afín al ser humano; a veces tan incomprendido por el que no lo ha experimentado.

Conseguida la atención del público con ese espléndido arranque, Sorogoyen puede dedicarse a una estudiada puesta en escena y a un guion circular que se desarrolla entre ambos países, fronterizo, pero no solo en el sentido literal. Porque Madre es una película de contrastes donde se enfrentan la penumbra de los platós con la claridad del paisaje marino; donde se lucha a brazo partido en el interior de la protagonista: salir del pozo o seguir en él.

Buena película, por tanto, a la que auguramos próximo éxito en cartelera para un director que vive en estado de gracia desde aquel corto, y desde que El reino se hiciera con nada menos que siete goyas. Atentos, pues, a Madre.

Lo mejor: El plano secuencia del arranque.
Lo peor: No hay nada que se le pueda censurar a esta gran película
publicado por Ethan el 11 noviembre, 2019

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