Radiografía de una “transformista literaria”.

★★★☆☆ Buena

¿Podrás perdonarme algún día?

El escritor y crítico literario argentino Patricio Pron escribió en la revista digital “Letras Libres” que «los escritores fueron personajes misteriosos durante mucho tiempo, hasta que los ‘Diarios de Kafka’ y la obra de Bohumil Hrabal confeccionaron su manual personal del escritor». Con este interesante comentario Pron habla, de una manera íntima y erudita, de la literatura con escritores como personajes de ficción, y de las biografías (y autobiografías) de escritores. Me ha parecido un comentario atrayente y sobre todo diría que adecuado para esta reseña en cuestión, ya que “¿Podrás perdonarme algún día? aborda la figura del escritor, en concreto de aquel encargado de confeccionar biografías de otros escritores famosos. La protagonista de esta historia, basada en hechos reales (como no podía ser de otra manera), es Lee Israel, una respetada (y algo misteriosa, en el sentido más amplio) biógrafa en decadencia, que sufre el conocido (y temido a partes iguales) bloqueo del escritor. Su vida es anodina y solitaria, sin amigos ni trabajo estable, debido a su baja condición social y su carácter hosco e irritante. De todos es sabido que en el mundo del escritor, si no tienes un buen padrino que pueda colocar tu obra en la sección de los best sellers, digamos que es muy complicado (y en algunos casos diría que imposible) ganarse la vida holgadamente. A Lee Israel le pasaba precisamente eso. Pese a su gran talento a la hora de escribir las biografías de las que se hacía cargo, se podría afirmar que no es el tipo de literatura que pueda reportar grandes emolumentos. Entonces se ve empujada a ganarse la vida como puede, para poder llegar a fin de mes y llevar a su querida gata al veterinario. Y es aquí como el azar (o el destino según se mire) hace acto de presencia. Mientras se estaba documentando para acometer la biografía de la escritora estadounidense Margaret Mitchell, en uno de los libros de la biblioteca que en aquel instante se encontraba consultando encuentra una carta personal. Con la misiva en su poder, se le ocurre ir a una librería y empeñarla, ganado unos cientos de dólares. A partir de aquí comenzará a falsificar cartas de escritores y celebridades fallecidas. Si ya lo decía Pablo Picaso: «Los grandes artistas copian, los genios roban», y Lee Israel acabó convirtiéndose en la más brillante falsificadora de cartas literarias de la historia. Aunque tal delito terminó llamando la atención del FBI, y le hizo afrontar un proceso judicial que le dejaría en la miseria y sin trabajo, pudo sacar provecho de su pequeña aventura escribiendo sobre ella. Diría que a fin de cuentas superó su ‘bloqueo’ y pudo realizar su ansiado superventas. Se trata de una historia sencilla pero bastante interesante, que viene adaptada en una época en la que superhéroes, cómics y ‘remakes’ copan las carteleras mundiales. La cineasta Marielle Heller, con un filme a sus espaldas (la valiente “The Diary of a Teenage Girl”), se hace cargo de llevar a la gran pantalla la peculiar historia de Lee Israel, en una pequeña joya en el que las interpretaciones cobran vital importancia. Melissa McCarthy, actriz curtida en el terreno de la comedia estadounidense, está arrolladora. Nunca a estado mejor, siendo aguda, cínica y divertida a partes iguales. Lo mismo podríamos decir de un impresionante Richard E. Grant. Ambos forman una extraña pareja que nos llevará en volandas en una aventura conmovedora, protagonizada por dos entrañables perdedores que intentan sobrevivir en este mundo moderno y hostil, en el que las etiquetas y el exceso de decoro son santo y seña. A todo ello, estos geniales personajes están respaldados por un guion esplendido. No en vano, sendos actores y el fantástico libreto fueron nominados en la pasada edición de los Óscar. En síntesis, más que un biopic al uso, podríamos estar ante un certero retrato de la sociedad actual, en el que las apariencias físicas y la clase social lo son todo. Donde no hay lugar para seres extraviados que buscan desesperadamente su sitio en el mundo. También afronta de manera profunda, y con cierto poso de amargura, la soledad del individuo. Sin lugar a dudas, se trata de una pequeña maravilla que de vez en cuando (cada vez más en cuenta gotas, por desgracia) se deja caer por las carteleras, pobladas de cine familiar y ‘palomitero’. Como apunte final, me gustaría comentar que la traducción del título en España no es que sea la más adecuada. Hubiera sido más acertado en el contexto del filme haberlo traducido de forma literal: ¿Podrás perdonarme alguna vez? Los que habéis visto la película sabréis a que me refiero. En fin, se trata de una nimiedad que no afecta para nada a la genialidad de esta historia, la cual diría que me ha gustado bastante; y por supuesto, la recomendaría a todo aquel que le gusten las historias dramáticas inteligentes.
Lo mejor: Las arrolladoras interpretaciones de sus protagonistas: Melissa McCarthy y Richard E. Grant.
Lo peor: La poca originalidad de su historia; aunque debidamente compensada por un guion bien escrito, repleto de diálogos punzantes e inteligentes.
publicado por Oscar Vela Peris el 16 septiembre, 2019

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