El ocaso del genio mudo.

★★★★☆ Muy Buena

The Cameraman

Este film es fundamental en su filmografía por ser el principio del fin ya que es su primera colaboración con un estudio grande (MGM) y no de forma independiente como venia haciendo con toda su obra. Aquí comienza su deterioro no solo de poder sino también personal por el consumo exagerado de alcohol. Esto igual no hizo variar el resultado ya que es casi una de sus tantas obras maestras, a partir de un argumento simple como el enamoramiento del protagonista y el querer un empleo para estar junto a ella como camarógrafo. Dije casi obra maestra porque la escena de un partido imaginario de béisbol desentona en el todo siendo un pretexto para mostrar su deporte preferido y sus dotes mímicas (y para hacer pasar un tren fugazmente detrás de escena, otra de sus manías en la mayoría de sus films). Luego todo su genio “vigilado” está tan dinámico y activo como siempre. El actor que realiza el papel de policía es ideal porque su expresividad contrasta con la parquedad de Keaton. La actuación del mono en su parte media opaca cualquier labor animal desde ese día hasta hoy. Ver para creer. Como ejemplo de diferencias estilísticas, en El Circo (1925) los monos atacan a Chaplin y aquí Keaton ataca al mono. Luego es protagonista a la par hasta el final, algo que ni siquiera sé podría pensar en el cine unipersonal de Charles. Keaton demuestra en su último film reconocido que todavía su genio seguía a pleno a pesar de un futuro incierto, de lenta decadencia.
Lo mejor: La escena en el barrio chino.
Lo peor: Saber que fue el principio de su fin.

publicado por JLO el 11 julio, 2019
también incluída en el especial Cine con mayúsculas
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