Guión perfecto en que todas sus piezas componen un mecanismo de relojería. “The prestige” es una película gloriosa, envolvente, táctil y estupenda.

★★★★★ Excelente

El truco final (The Prestige)

Infamante forma de titular una memorable película, posiblemente motivado por el temor del distribuidor a que el personal hispano se pensara que estaba ante una recreación progresista-solidaria del naufragio de aquel petrolero frente a las costas gallegas y las posteriores repercusiones que tuvo para con el gobierno de Chema Graznar.

Y es que la falta de imaginación de los “tituladores” patrios es lamentable y patética. Que estamos ante una película de magia, pues hala, a ponerle un “truco” en el título, no vaya nadie a llamarse a engaño, precisamente cuando el engaño y la simulación están en la raíz de la última película de Christopher Nolan, uno de los directores más interesantes que tenemos en activo y que, por rodar películas de superhéroes, como el último Batman; o policíacas, como “Memento” o “Insomnia”; o de corte fantástico, como este “The prestige”, está pasando demasiado inadvertido entre el común de los espectadores y, por supuesto, de las Academias y Asociaciones que conceden los premios anuales de la cosa.

Dicho lo cual, pasemos a glosar las enormes, poderosas y potentes virtudes de esta “The prestige”, una película con tantas aristas, dobleces, sombras y mala leche como aquella otra portentosa “La guerra de los Rose”. Y es que cuando dos artistas empiezan a escalar hacia la cima, son muchas las sensaciones y sentimientos que se entrecruzan entre ellos, desde la admiración y el reconocimiento a la envidia, el odio y las ganas de destrozar al adversario, de verle hundido, machacado, arrasado y aniquilado.

En “El Dorado”, una de las grandes obras maestras de Howard Hawks, coinciden dos pistoleros. Uno de ellos, Nelse Mcleod, le plantea a John Wayne la posibilidad de unirse a su grupo. Ante la negativa de Wayne, Nelse le espeta algo como: “Quizá sea mejor así. Cuando dos hombres como nosotros cabalgan juntos, siempre surgirá la cuestión de quién es el mejor.”

Y sobre esa base está construida “The prestige”: dos magos de notable talento que trabajan juntos se separan por un trágico accidente, comenzando desde entonces una destructiva rivalidad que les llevará a crecerse y elevarse hasta los cielos en su arte y a hundirse y enfangarse hasta lo repugnante en su relación personal.

Con una fascinante narración fragmentada basada en continuos saltos en el tiempo y gracias a una labor interpretativa majestuosa tanto de los actores principales como de unos secundarios de lujo –impagables Michael Caine y David Bowie-, con un guión perfecto en que todas sus piezas componen un mecanismo de relojería que funciona con precisión suiza y con un realismo sucio ambiental que sirve para enfatizar la vileza y la corrupción de los personajes; “The prestige” es una película gloriosa, envolvente, táctil y estupenda que, sin maniqueísmos, se convierte en un prodigioso juego de espejos en que se ve perfectamente representada la esencia contradictoria del ser humano.

Parece que Nolan, Bale y Caine repiten juntos en “The dark knight”, la esperadísima secuela de su también espléndida “Batman begins”, en la que la dualidad también juega, por supuesto, un papel esencial y que ya estamos esperando, rendidos de admiración, todos los espectadores que hemos alucinado con “The Prestige”. Esperemos que la espera no sea muy larga.

PD.- ¿Sabe alguien si el título de “The dark knight” hace referencia a la famosa novela gráfica de Frank Miller que tanto ha emocionado a los lectores de tebeos de los últimos veinte años?
publicado por Jesus Lens el 28 enero, 2007

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