Poniendo la mirada en sus cuatro protagonistas femeninas, ninguna de ellas deja de formar parte integral de una narración que progresa desde un punto de inicio hasta un final en el que las cuatro reencuentran-descubren-se reconcilian con algo o algui

★★★☆☆ Buena

Volver

Con el tiempo Pedro Almodóvar se ha convertido en un icono y figura mediática de la industria española sobre el que se han dicho y escrito tal vez demasiadas cosas, algarabía comprensible teniendo en cuenta los posicionamientos ideológicos y el bombardeo constante a cuento de los premios, las galas, los homenajes, bla bla bla bla… Desde un cierto sector intelectual -muy encallado en la red internauta – viene siendo costumbre subrayar la sobrevaloración de su papel como cineasta, aunque habría que meter matices para no despistarse demasiado. Si alguien quiere colocar a Almodovar en una posición de “cineasta genial“, obviamente colgarle el calificativo de “cineasta sobrevalorado” será un gran acierto. Si comparamos su labor con la mediocridad imperante en el cine español, Almodovar , sin duda, esta entre los cineastas españoles más talentosos e importantes de los últimos treinta años.

Ante todo, Almodóvar hace cine, y lo hace con precisión más que con pretensión. Hay que partir de un conocimiento ineludible: que una película con una estructura bien organizada ya es casi una buena película (a falta de analizar contenidos y significados). En “Volver”, al igual que en una gran parte de la filmografía del director manchego, se hace patente de inmediato el tacto y el cuidado de los personajes en relación con la historia que se quiere contar. Poniendo la mirada en sus cuatro protagonistas femeninas, ninguna de ellas deja de formar parte integral de una narración que progresa desde un punto de inicio (en el cual las cuatro se encuentran en un estado psicológico muy concreto y definido mediante hechos y palabras) hasta un final en el que las cuatro reencuentran-descubren-se reconcilian con algo o alguien, dando paso a un estado diferente.

Eso es contar una historia, y Almodóvar lo hace con una honestidad y una claridad de ideas encomiable. No es un cineasta caprichoso, sino que cuenta unas historias que a él más que a nadie le afectan y le interesan (cargadas del dolor por el pasado escondido o por un presente agónico de inanidad y desorientación), y que todo espectador que tenga la capacidad de percibir “en sintonía” con la sensibilidad del autor podrá disfrutar de igual modo.

Sí, “Volver”, no es una genialidad, es una historia típica, sobre un pasado oculto que a partir de un momento dado en el que determinadas variables afectan e irrumpen en la rutina de los acontecimientos (la muerte de la tía), progresivamense se va desvelando, empezando con unas imágenes en un cementerio en el que se evoca un hecho crucial. Y ése es el motivo que nos arrastra a lo largo de todo el desarrollo. La imagen que cierra el filme nos muestra, al fin y al cabo, a un alma en pena (Carmen Maura alejándose hacia el interior de la casona manchega, reprimiendo las lágrimas porque “los fantasmas nunca lloran”, unas palabras en absoluto arbitrarias, ya que estan definiendo el estado psicológico del personaje, y además, con el adecuado cariz metafórico) que encierra una historia dramática y que se ve abocada a pagar sus deudas, su cementerio particular. Principio y fin de la narración visual se solapan en la configuración del significado, el punto final que demuestra que Almodovar sabe utilizar el lenguaje del cine para unos fines muy específicos y personales, su cine es íntimo, lo tomas o lo dejas.

Es muy encomiable el trato y la orquestación del elenco femenino (tan habitual en Almodovar), ya lo hemos dicho, no le sobra ni le falta nada. La historia es trágica, los personajes estan dotados de esa dimensión de lo real que los aleja del mero esquema, y todas sus reacciones son coherentes con sus características. Lo que le da más versatilidad a todo ése conjunto es la mirada a medio camino entre la frialdad y la sensibilidad. Es una película sobre una España profunda, con su folclore y sus mitos, sus sinsabores cotidianos, sometida a un tratamiento de amarga nostalgia, con esas casas de pueblo manchegas que guardan el pasado, en las que Almodovar se recrea con planos generales, el patio de luces, los pasillos, las fotografías de los que ya no están, los vientos que barren las calles, la superstición de los vecinos…

Es decir, a un esquema narrativo tan claro y conciso, Almodóvar le añade su propia poética, fruto de sus paisajes, sus raíces autobiográficas…y de su dolor.


No pasará a la historia como un genio, probablemente le han dado más premios de los que se merece (y los que vendrán), pero no deja de ser un narrador con un gusto exquisito por sus propios paisajes, ya sea un espacio geográfico muy particular o un alma femenina (sus paisajes interiores). Es por eso que sus filmes tienen carácter de autor, y en “Volver” tenemos un buen exponente de su cine.
publicado por José A. Peig el 26 enero, 2007

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