El mal uso de los tiempos en la narración, así como la aportación de información innecesaria y pesada, convierte una biografía cuasi-interesante en un auténtico folletín.

★★☆☆☆ Mediocre

Atrapa el fuego

Muchos de los errores que vemos actualmente en cine, tienen un denominador común: la falsa consideración de que un buen contenido es suficiente, olvidando algo que, incluso, puede ser más interesante: un cuidado y atractivo continente. Porque señores si puedo elegir entre un hombre listo y otro que además de ser inteligente tiene el aspecto de Eric Bana, pues para que nos vamos a engañar, va a ser que el me quedo con el segundo.

Bromas aparte, cuando un espectador va al cine no sólo quiere que una historia le resulte atractiva por el motivo que sea sino que, además, desea que se la sepan contar (no olviden que hasta el mejor chiste puede ser estropeado por un insulso patán). Todo este prólogo viene al caso para hablar de la película “Atrapa el fuego”, en la que se nos relata las penurias que cualquier persona puede sufrir en un estado dictatorial, en este caso, se trata de un humilde trabajador negro durante el apartheid. Patrick Chamusso, nuestro protagonista, no es fruto de la ficción, sino que el largometraje está basado en la vida real de este sudafricano que se convirtió en un héroe tras su ingreso en el Congreso Nacional Africano (entonces movimiento de resistencia, ahora partido político).

Hasta aquí, la cosa podría parecer interesante, sin embargo, el mal uso de los tiempos en la narración, así como la aportación de información innecesaria y pesada, convierte una biografía cuasi-interesante en un auténtico folletín con cierto regusto a culebrón. Para empezar, sobra demasiado material en el que se nos enseña que Patrick era una bellísima persona, con la mitad de imágenes me lo hubiera creído. Otro tanto de imágenes de torturas de sobra y en el que no se nos informa del tiempo que estuvo encerrado (un día, una semana, un mes…) Por el contrario, apenas contaremos con material sobre el ingreso de Patrick en el CNA (y no es éste un aspecto como para resumirlo en alguna cancioncilla militar). En resumen, demasiado acento melodramático y poco orden en la estructura narrativa. Y que conste que no he hablado sobre las fotografías de los créditos finales (el actor y el personaje real unidos en un abrazo… Sin comentarios).

En cuanto a los actores, destaca la aparición de uno de los iluminados de este siglo (y mira que hay unos cuantos: Bono, Susan Sarandon, Angelina Jolie, Pilar Bardem, Joaquín Sabina). Hablamos del bien pensante Tim Robbins, un personaje que ha hecho historia en la pasada celebración del Festival Internacional de Cine Solidario de Madrid con frases tan profundas como “Mi intención era apoyar el festival, no salir en fotos con políticos de derecha. Siento que me han utilizado”. Con barbaridades como ésta, sobran las palabras. Por cierto, Sr. Robbins cuando venga a mi país a hablar sobre asuntos de política debería documentarse un poco más, sobre todo, si va a hablar de un asunto tan delicado como el terrorismo. En fin, ¡cómo me encantan estos iluminados autodenominados de izquierdas que se limpian el culo con papel de seda!
publicado por Elena Suárez el 21 enero, 2007

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