Si esperáis encontrar una película rodeada de cautivador halo de magia y misterio, una película que logre sumergirte en un fascinante mundo de fantasía, con verdades sólo aparentes, e indescifrables e intrigantes trucos que involucren al espectador;

★★☆☆☆ Mediocre

El truco final (The Prestige)

Si esperáis encontrar una película rodeada de cautivador halo de magia y misterio, una película que logre sumergirte en un fascinante mundo de fantasía, con verdades sólo aparentes, e indescifrables e intrigantes trucos que involucren al espectador; si esperáis todo eso, ésta no es la película adecuada.

Decepcionantemente predecible en muchas ocasiones y, por otro lado, incoherente, absurda y disparatada cuando logra sorprender. Nolan no ha conseguido encontrar el equilibrio entre lo sorprendente, que una película de esta temática debería contener, y lo factible, creando, por el contrario, una historia donde ni lo primero ni lo segundo encuentran su lugar.

El guión está, como reza el título, repletito de socavones, con los más disparatados giros argumentales y con una carencia absoluta de gancho. No logra ensimismar ni abstraer en ningún momento al espectador, pues, cuando crees que por fin viene lo bueno, te «sorprenden» con algún gazapazo, no sólo argumental sino también técnico, que ni el rosebud de Ciudadano Kane.

La interpretación, simplemente, transmite indiferencia; no hay ni buenos ni malos, ni listos ni tontos, ni llanto ni risa… ¿cómo pretende Nolan introducir al espectador en la película y que se identifique de algún modo con semejante escala de gris!
Además, algunos papeles, directamente, sobran; véase el caso de la señorita Johansson, quien, además de no trasmitir ni frío ni calor, tiene un rol del que perfectamente podría haberse prescindido.

Si de prescindir hablamos, ¡qué decir acerca de los «misteriosos» (ja) diarios que los dos personajes se dedican a leer durante toda la cinta! Un recurso demasiado fácil y simple para hacer saber las intenciones «ocultas» (ja) de uno y otro.

Pude saber acerca de la historia de Tesla, la cual desconocía, gracias a mi compi de butaca. La manipulación de la Historia es algo que, como ya sabréis los habituales del lugar, no puedo soportar. Los hechos históricos aquí recogidos se han metido con ese sofisticado instrumento llamado calzador.

Por tanto, si empezamos a quitar todo lo que sobra, nos quedamos prácticamente sin película. El final del filme es de risa… Al parecer, últimamente a los directores les ha dado por no acabar o acabar desastrosa y decepcionantemente sus películas, ésta es paradigma de ello. ¿Qué salvar? Bueno, diré lo que se dice en estos casos: la fotografía me gustó.
publicado por el 16 enero, 2007

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