Borat funciona a la perfección como falso documental donde vemos al protagonista provocando situaciones ciertamente excesivas, escatológicas y desternillantes.

★★★☆☆ Buena

Borat

Imprescindible ver esta película en ingles con subtítulos. Mis subtítulos fueron en alemán porque me coincidió que la vi en Munich. El cine estaba abarrotado. Y el publico, a los cinco minutos, totalmente entregado. El boca a boca sobre esta comedia esta funcionando como nunca antes. Supongo que lo de la publicidad del boca a boca es algo que desconcierta en sobremanera a los grandes estudios de cine. Siempre tan impredecibles y poco controlables.

La mayor virtud de esta película es que la presentan como una comedia y realmente lo es. Resulta muy, muy divertida y cumple con lo que promete, que ya es decir mucho más que la mayoría de las películas que llegan a la cartelera. En realidad, yo no recuerdo reírme tanto en un cine como en la proyección de Borat.

El humor de Borat es un humor bastante cabronazo. Es el humor de me río de ti y no contigo. Pero además, funciona paralelamente como reflexión sobre la verdadera naturaleza de nuestras sociedades modernas y el actual choque de civilizaciones. El consumismo, las modas, la doble moral, los prejuicios, el materialismo, son muchos los temas que muy inteligentemente nos van abofeteando entre carcajada y carcajada.

Sacha Baron Cohen encarna a un reportero de Kazajistan que marcha a los Estados Unidos junto a su productor y un fiel operador de cámara a realizar un documental sobre las costumbres americanas. Pronto se transformará en una Roadmovie documental irreverente, satírica y a las antípodas de ser políticamente correcta, donde el destino a perseguir será, ni más ni menos que encontrar y casarse con Pamela Anderson, de quien nuestro Borat se enamora viendo un capítulo de «Los vigilantes de la playa» en una habitación de hotel.

¿Con esta premisa puede hacerse una película?

Pues Borat funciona a la perfección como falso documental donde vemos al protagonista provocando situaciones ciertamente excesivas, escatológicas y desternillantes. Las partes improvisadas y más documentales funcionan brillantemente como una especie de mezcla entre Michael Moore y Jackass. Y es precisamente cada vez que Cohen trata de hilar una trama argumental y se ve obligado a escenificar, cuando la cinta pierde algo de fuerza. Sin embargo, el creador de «Ali G», es un showman inteligente, atrevido y talentoso y consigue hacer que toda la película se mantenga en pie gracias a ello.

Borat esta rompiendo todas las expectativas de taquilla mundial y va a ser sin duda el fenómeno del año. Merecido. No se la pierdan y disfruten del humor acido e implacable de Borat.
publicado por Iván Sainz Pardo el 21 noviembre, 2006

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