El resultado final de la obra me gustó, y bastante, pero habría que darle un buen tirón de orejas al director Milos Forman por no haberse documentado correctamente en varios aspectos sobre la vida de Goya.

★★★☆☆ Buena

Los fantasmas de Goya

Escuchaba el otro día en la calle, mientras esperaba para entrar al pase de prensa del documental “El gran silencio”, (al que yo, personalmente, hubiera titulado “El gran pestiño”) a un grupo de críticos de cine de prestigiosos medios de comunicación comentando sus impresiones sobre la película “Los fantasmas de Goya”: «¡Qué horror!-decía uno- Si Goya pintó ‘Saturno devorando a su hijo’ sobre una pared y no sobre un lienzo. Y lo mal que está representada la guerra. Lo peor, una auténtica basura. Y Goya parece un artesano, en vez de un genio- decia otra- ¡Vaya horror de película!, creo que Bardem no quiere ni hacer entrevistas de lo avergonzado que está.»

Es cierto que habría que darle un buen tirón de orejas al director Milos Forman por no haberse documentado correctamente en varios aspectos sobre la vida de Francisco de Goya (es verdad que Goya realizó las conocidas como pinturas negras sobre las paredes de la quinta del sordo y posteriormente se trasladaron al óleo (produciéndose deterioros en las pinturas). También, es muy incompleta la visión que se hace sobre la Guerra de la Independencia española (parece que ganamos gracias a los ingleses y aunque es cierto que, junto a otros países, Inglaterra nos ayudó bastante ya que no le interesaba que Francia tuviera más poder, la verdadera arma con la que se ganó fué con la denominada “Guerra de guerrilas“).

Dicho todo esto, lo más lógico es que penséis que no me gustó la película, sin embargo, a diferencia de lo que la mayoría de la crítica está diciendo, tengo que deciros que el resultado final de la obra me gustó, y además, bastante.

No es esta una biografía de Goya, ni lo intenta ser: el pintor es un personaje más que vive un momento histórico determinado pero coincide que nos dejó en su legado la visión de lo que pensaba. Es por esto, por lo que Goya es importante para la película. Ante todo, Francisco de Goya y Lucientes fue un aférrimo detractor de la ignorancia. Y cuando esta ignorancia es ejercida desde el poder, además tiene otro denominador en común: el abuso.

La protagonista, Inés Bilbatua, es un personaje de ficción del que Goya es simplemente un conocido. Y la narración reside en lo que le ocurre a ella y no en la vida de Goya. Esto hace que los errores históricos que tiene la película puedan ser perdonados, aunque no olvidados, (esperemos que los Reyes Magos le traigan al señor Forman un libro sobre la vida y obra del genial pintor así como otro sobre la historia de España en los siglos XVIII y XIX).

Bardem está impresionante y Natalie Portman casi le alcanza. La ambientación es bastante correcta y el final deja una buena sensación. Lo peor, los errores de los que hemos hablado y la actriz Blanca Portillo que no convence en su papel de María Luisa de Parma.

Como curiosidad indicaros que la película esá basada en la nóvela homónima escrita por el propio director y el guionista Jean-Claude Carrière y que, curiosamente, ha salido a la venta compartiendo estreno con la película.

Por cierto, para aquellos críticos que se crean entendidos en Arte no les bastará con decir que Goya realizó sus obras negras sobre las paredes de su casa (eso ya lo sabemos todos), si quieren ser más pedantes les recomendaría advertir otro error de la película, del que por cierto, no escuché nada durante la conversación del consejo de sabios: el mayor expolio de obras pictóricas acometido por el ejército francés no recae sobre Velázquez sino sobre Murillo.
publicado por Elena Suárez el 9 noviembre, 2006

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