Con un recital de clichés de esta guisa nos adereza el coreano la hora y media restantes donde el aburrimiento se hará el protagonista de un metraje estirado, lánguido, inconexo y caótico.

★★☆☆☆ Mediocre

The host

Animado por un trailer descarado y provocador donde una bestia surgida de un río arremete a cámara lenta contra los sorprendidos ciudadanos, entré a ver esta película en Sitges, donde además su director la presentó anunciando que los efectos sonoros no nos permitirían dormirnos a pesar de que esta
comenzara a las once de la noche de un domingo.

Lo mejor de la película es su parte inicial y comprobar como va directamente al grano. Un doctor muy malo, el único americano que aparece en la película, claro, ordena tirar unos productos químicos por el desagüe de su laboratorio. Seis años más tarde ya hay un monstruo tomando el sol en el río colindante. No es original para nada, pero no importa. La gente lo descubre buceando y la bestia sale a jugar con la gente al «tú la llevas». El monstruo campa a sus anchas a plena luz del día y podemos ver y disfrutar de su fisonomía y de sus aptitudes estupendamente gracias a unos efectos realizados, estos sí, en Hollywood. Las imágenes de la bestia, generadas por ordenador, durante los primeros veinte minutos son absolutamente arrebatadoras. Claro, y yo, mientras, me preguntaba allí sentado en el cine.

Si en veinte minutos me ha enseñado este coreano todo lo que una peli de estas características me suele dar en todo su metraje completo, ¿Qué me va a enseñar a partir de ahora? Pues a partir de ahí, descubrimos que el protagonista es un lamentable patán y nos quedamos atónitos cuando la bestia
rapta a su hija y entonces marchan, la familia al completo (hasta con el abuelito), a buscarla. Así, como si fueran de excursión al pinar. La mezcla de géneros es algo peligroso y si el humor es oriental pues aún más complicada es la contienda. Imagínense que un monstruo rapta al hijo de Aida, la de la serie, y a partir de ahí vemos como ella, acompañada de toda su familia de patanes se van a rescatarlo. Pues seria una comedia con monstruo. Una peli de terror cómica.

Ahora imagínense que la familia de perdedores y los chistes son coreanos y que el mejor de la traca es cuando el abuelo dice que puede identificar el estado de ánimo de su hijo cuando este se tira un pedo dentro de la caravana. Pues si van a ver esta peli ya no serán imaginaciones. Mucha gente se reía en la sala por cosas de la película que más bien solo son graciosas para nuestra mente occidental y que
en realidad tienen que ver con la forma de actuar, de reaccionar o con las extrañas tradiciones y rituales orientales. Me recordaba a aquella sesión de cine hace unos años, con la sala llena de adolescentes partiéndose la caja a reír con la versión remasterizada de «El Exorcista». Una película que hizo llorar de miedo a generaciones enteras, ahora se había transformado en una comedia para adolescentes que no podían evitar soltar la carcajada, por ejemplo, ante las ridículas pintas y peinados setenteros de los actores.

Volviendo a «The Host», pronto nos enseñan que la hermana de la niña raptada es tiradora olímpica de arco y que tristemente solo consigue el bronce. Y ya sabemos entonces quien le disparará al monstruo la flecha final para tratar de ganar el oro. Con un recital de clichés de esta guisa nos adereza el coreano la hora y media restantes donde el aburrimiento se hará el protagonista de un metraje estirado, lánguido, inconexo y caótico.

Pude dar alguna que otra cabezada a pesar de los efectos de sonido. La película dura dos horas y para decir la verdad, quizá con aquel fabuloso trailer hubiera sobrado.

publicado por Iván Sainz Pardo el 16 octubre, 2006

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