A pesar de pecar de cierta irregularidad, la sátira de ‘Gracias por fumar’ funciona…y divierte

★★★☆☆ Buena

Gracias por fumar

El tabaco ha tenido siempre muchísima importancia en el mundo del cine: son numerosos los actores clásicos que no paraban de fumar en la gran pantalla, llegándolo a convertir en algo ‘sexy’, consideración que llega hasta nuestros días. ‘Gracias por fumar’ no sólo refleja el poder cinematográfico en cuanto a los ámbitos y costumbres sociales que pueden generar las películas, sino que también ahonda en uno de los temás más discutidos por las sociedades occidentales en los últimos años: fumar o no fumar, esa es la cuestión.

Desde hace ya un tiempo, las tabacaleras han sufrido una gran ofensiva por parte de las autoridades sanitarias, así como las gubernamentales: comenzó con la retirada de publicidad en diversos medios, y ha llegado (por ahora) a estar prohibido fumar en cualquier lugar público. Existen opiniones de todos los tipos, pero en un Estado de Derecho alguien tiene que defender los intereses de las tabacaleras, y ése es el trabajo de Nick Naylor, interpretado por un buen Aaron Eckhart.

El film no sólo hace hincapié en ello, sino que aborda problemas de todo tipo, como familiares, pero sobre todo, laborales: el director, una y otra vez, insiste en hacernos ver que la mayor preocupación de las personas es pagar sus hipotecas, sea con el empleo que sea, y con mayor o menor implicación en la vida diaria de cada uno. Quizás sea éste el mensaje de esta satírica cinta, que, lejos de ser una genialidad, no desentona en ningún momento, y termina dejando un buen sabor de boca.

La trama parte de una premisa original e interesante: tiene varios puntos ingeniosos y se vierten críticas moderadamente despiadadas, tanto a la sociedad como a la Administración, al mundo emrpesarial e incluso al cinematográfico. A medida que se desarrolla el film, existen una serie de pequeños altibajos, que más bien se deben a secuencias demasiado largas o a la repetición de los mismos argumentos. No obstante, esto no ha de quitar méritos a Jason Reitman, que además de dirigir, adaptó el guión de la novela (de Cristopher Bickley) del mismo nombre en la que se basa el film, que por otra parte, es su primer trabajo para la gran pantalla, después de haber triunfado con varios cortometrajes.

Aaron Eckhart cumple holgadamente con su trabajo: le añade atractivo y picardía a su personaje, que por otro lado, parece hecho a su medida. El resto del reparto realiza una buena labor, con unos correctos Maria Bello, Robert Duvall y William H. Marcy que quedan relegados a un segundo plano, igual que la mayoría del resto de intérpretes, dado el absoluto protagonismo de Eckhart.

Probablemente pudo haber dado más de sí, pero en estos tiempos, con lograr que fluya, ya es todo un mérito. Por tanto, y a pesar de pecar de cierta irregularidad, la sátira de ‘Gracias por fumar’ funciona…y divierte.
Lo mejor: Un guión ingenioso
Lo peor: Se le pudo sacar más partido
publicado por Alberto Concepción el 28 septiembre, 2006

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