A pesar de los aciertos (que los tiene), es obvio que peca de una indudable falta de gancho. La principal culpa de ello la tiene la trama.

★★☆☆☆ Mediocre

Alatriste

No son pocas las ocasiones en que, películas con una promoción abrumadora, resultan ser un auténtico fiasco. Y es que el objetivo es bien sencillo: atraer a las masas a las salas de cine. Esto se traduce en una importante recaudación en taquilla…pero también, aunque no siempre, en una verdadera decepción: ¿es éste el resultado que nos encontramos esta vez? Depende mucho de las expectativas que se tengan previamente de esta producción, pero probablemente para muchos sí haya sido así.

Superproducción, la película más cara en la historia del cine español, actores con prestigio internacional… ‘Alatriste’ se nos presentaba como un film épico y llamado a crear un antes y un después en la cinematografía nacional, pero es indudable que no ha sido así: no se ha sabido ni llevar una historia de aventuras, ni imprimirle emoción e interés.

Y es que a pesar de los aciertos (que los tiene), es obvio que peca de una indudable falta de gancho. La principal culpa de ello la tiene la trama, carente de línea argumental alguna: todo se basa en plasmar escenas, muchas veces sin determinación alguna, sobre las idas y venidas del ‘Capitán’, en un esfuerzo inútil por resumir los cinco libros de Arturo Pérez-Reverte en una historia que ni tiene inicio, ni nudo, ni desenlace. Y aunque esto no debe ser siempre un problema, en este caso sí se convierte en todo un inconveniente, con el resultado de un producto fallido para muchos, o peor aún, un fracaso del cine español actual.

El retrato del siglo de oro, esa época ‘dorada y oscura’ de nuestra historia, es probablemente lo más destacado del film: decorados, fotografía, maquillaje…el tono sombrío que envuelve permanente a la cinta es fantástico. Pero en lo demás, el vacío es obvio. Quevedo, Conde-Duque de Olivares, Felipe IV…personajes históricos que, a pesar de no estar del todo mal retratados, carecen de profundidad alguna en sus papeles.

Viggo Mortensen, uno de los principales atractivos con los que se contaba a priori, no defrauda: a pesar de que su acento choca un poco al principio, uno se acaba acostumbrando. En realidad, el peso de la historia (y de todo el largometraje) recae sobre él, y a pesar de hacer una interpretación loable, no consigue hacer que la película despegue. El resto de actores, mejor o peor aprovechados, realizan su labor correctamente, o al menos en su mayoría: Javier Cámara, Juan Echanove, Enrico Lo Verso, Elena Anaya, Ariadna Gil, y Pilar López de Ayala (en un brevísimo papel) cumplen, si bien no podría decir lo mismo de Blanca Portillo, que hace lo que puede en su papel masculino; y de Unax Ugalde y Eduardo Noriega, a quienes se les nota demasiado ‘cool’ para el siglo XVII.

La banda sonora y los efectos sonoros parecen un fiel reflejo de lo que se encuentra el espectador ante sí: buenas ideas y propósitos, pero totalmente desaprovechados, que tienen como consecuencia un inadecuado posicionamiento de la música en las escenas de lucha y una falta de emotividad en el resto de pasajes del film.

Así pues, nos encontramos con el problema fundamental de este título, y que bien sirve como resumen: un intento de contar algo grande y no saber cómo hacerlo. Esta vez no se le puede achacar el fallo a la falta de medios, pues 24 millones de euros dan para algo más…mucho más: Agustín Díaz Yanes, se ha quedado a medio camino, posiblemente colapsado. Ni siquiera las escenas de batalla tienen fuerza: ¿por qué no unos planos mejor aprovechados, o más grandes? ¿qué pasa con la emoción? ¿es que no se podía contar con más extras?

Suerte para la próxima…
Lo mejor: El aspecto técnico del film y su tono oscuro
Lo peor: Promete grandes batallas y se queda en (casi) nada
publicado por Alberto Concepción el 8 septiembre, 2006

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