Es una película sobre temas tan cursis y trillados como el poder de la amistad y el amor verdadero. Kevin no tiene nada nuevo que aportar en esos aspectos y la película como tal se hace predecible y azucarada.

★★★☆☆ Buena

Clerks 2

La acción tiene lugar diez años más tarde de la historia narrada en Clerks. La tienda de comestibles donde trabajan Dante y Randal se incendia. Encuentran un nuevo trabajo en una hamburguesería, pero mantienen la misma relajada disciplina de trabajo. Dante va a mudarse a Florida con su novia, por lo que su amigo Randal y Becky, su jefa, deciden ofrecerle un último día de trabajo que difícilmente olvidará.

Kevin Smith parece haber abandonado sólo en parte el cine gamberro e iconoclasta de su juventud y haberse adentrado en terrenos más maduros, pero sin hacer gala de mucha imaginación. La trama principal habla de un triángulo amoroso y sobre unos amigos que se separan. Que demonios… es una película sobre temas tan cursis y trillados como el poder de la amistad y el amor verdadero. Kevin no tiene nada nuevo que aportar en esos aspectos y la película como tal se hace predecible y azucarada. Rosario Dawson sobreactúa toda la película y Brian O’Halloran, el protagonista, tiene un papel absolutamente pasivo y tedioso.

El estilo visual de Kevin Smith siempre se ha caracterizado por ser muy plano, y en Clerks II lo demuestra de nuevo: hay encuadres más elaborados, muchos más travellings y hasta algunas tomas con grúa, pero da la sensación de ser un aspecto poco cuidado y su dirección no tiene mucha personalidad. En cambio, donde siempre ha destacado es en las delirantes diálogos marca de la casa, de los que en Clerks II hay algunos de los mejores ejemplos de la carrera del realizador de New Jersey, combinados con otros que no lo son tanto.

Es cuando entran en acción los maravillos secundarios, con los imprescindibles Jay y Bob el Silencioso, donde Clerks es realmente divertida. Las conversaciones acerca de El Señor de los Anillos o los Transformers, se mezclan con la Biblia o discusiones descacharrantes a gritos sobre los insultos racistas. Aunque lo que más me divirtió fue el maravilloso clímax, con borrachera y sexo entre especies incluído.

Una comedia romántica con toques de brillante irreverencia. Comparte muchos más rasgos con las películas más pasteleras de Kevin Smith, que con las de sus inicios, pero es entretenida de todos modos y los fans la disfrutarán muchísimo.
publicado por Raccord el 6 septiembre, 2006

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