Alatriste es uno de los espectáculos más lamentables que uno ha presenciado en una sala de cine. Una broma pesada, muy larga y muy cara. Por lo menos ahora no podrán decir eso de que si tuvieran dinero y medios podrían hacer buen cine.

★☆☆☆☆ Pésima

Alatriste

Es este algo más que un estreno cualquiera, se puede comprobar días antes, con los telediarios conectando en directo en la puerta del cine para ver que se cuece por allí, el “presidente” del gobierno y otras autoridades acudiendo a ver la película. Y sobretodo se nota cuando uno va al cine y encima es el estreno, no es una película cualquiera, allí te encuentras a todo tipo de espectadores, los fanáticos de los libros, haciendo una porra sobre su personaje favorito, que instantes antes los hemos podido ver en la sección de literatura del mismo centro comercial charlando sobre los mismos. Te puedes encontrar incluso con un “famoso” periodista local, gente normal que va sola, en pareja, con amigos, en familia con los abuelos, nietos… allí no falta nadie. Nadie quería perderse el enésimo intento del cine español.

Tenía preparada la crítica de “La joven del Agua” pero viendo lo que vi anoche no me he podido resistir a reseñar la que es la película más cara de la historia del cine español. Es Alatriste un despropósito de principio a fin, sin ningún tipo de hilo argumental, donde presenciamos escenas una tras otras, a cual peor rodada, y por las que van apareciendo, un largo elenco de reconocidos interpretes españoles, y ahí ha estado gran parte de la gracia de la película, ver que actores lo hacen peor. Y entre tanto mamarracho suelto y aunque ha sido difícil la elección, el peor ha sido Eduardo Noriega que sigue, y no es el único, con su grave problema de dicción, no se como coño se las arregla pero lo pronuncia todo igual el tío, pero lo más gracioso es cuando vemos sus declaraciones en la rueda de prensa de la presentación de esta perturbadora película, en las que decía que al saber que su personaje tenía pocas palabras decidió intentar expresarlo a través de su presencia, sus formas, y que fueran estos factores los que lo definieran. Un porte y una expresividad que tiene Eduardo que ni Marlon Brando.

Eduardo ha tenido una dura competencia con Unax Ugalde, el pobre, no se quien le habrá dicho que es actor. Si hasta yo poniéndole ganas actuó mejor. También tenemos, no podía faltar, el desnudo gratuito, que aparece en toda película española que se precie, esta vez por parte de Elena Anaya cosa que es de agradecer. Un capitulo aparte merece la actuación de Viggo Mortensen, cuya elección para interpretar al capitán Alatriste me parece muy desacertada, solo entendible por el marketing como reclamo en el extranjero, el pobre lo intenta pero el personaje no transmite una mierda, no se lo cree ni él, se le ve muy contenido domando su marcado acento argentino, y por momentos, cada vez que sale en pantalla, parece que está bebido cuando habla. Era realmente lamentable, más de una carcajada consiguió arrancar a los espectadores presentes en la sala, eso cuando se le entendía claro está. No se que trabajo hubiese costado doblarle porque su actuación queda realmente mermada por su acento, lo que hace que resulte bastante antinatural.

La dirección no es que sea mala, es que es inexistente, se necesita algo más de personalidad detrás de una cámara para una producción de este calibre, no lo que ha hecho Agustín Díaz Yanes, que parece que ha rodado un trailer de 2 horas de duración. Una banda sonora de pena, esa banda sonora que parece que ya has oído antes en mil películas, y que encima esta muy mal integrada, muchas escenas donde falta y otras donde sobra. Las batallas son de pena, ¿No hay especialistas en España?, pero que batallas son esas, con cuatro gatos y muy mal rodadas. Y la fotografía, sin ser mala, llega a cansar con tanto cuadro de Velázquez y tanto Bodegón. A todo esto, ya por mitad de metraje, miras por trigésima vez el reloj y piensas que no puede ser, crees que se te ha parado el reloj, te lo quitas y lo guardas para no sufrir más.

Es por tanto Alatriste uno de los espectáculos más lamentables que uno ha presenciado en una sala de cine. Y hace que me pregunte el motivo de tanto halago entre el autor de la obra, Arturo Pérez Reverte, y el encargado de “dirigir” este engendro, Agustín Díaz Yanes, y que solo puede responder a una comunión de intereses. Es Alatriste una broma pesada, muy larga y muy cara. Por lo menos ahora no podrán decir eso de que si tuvieran dinero y medios podrían hacer buen cine. Demuéstrenlo.
publicado por Vsancha el 3 septiembre, 2006

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