En su intento de entretener y ser más grande y espectacular que su predecesora, gana en lo visual, en detrimento de la originalidad.

★★★☆☆ Buena

Piratas del Caribe 2

Hace dos años aterrizó en las carteleras de medio mundo un film de la Disney, protagonizado por el genial Johnny Depp, el guaperas de moda (Orlando Bloom), y una joven británica: Keira Knightley. El resultado fue un magnífico regreso al cine de aventuras (¿¡piratas, quién lo diría!?), que con una mezcla de acción y comedia, se llevó el aplauso de crítica y publico, lo cual se tradujo en una impresionante recaudación en taquilla, una merecidísima nominación a Depp, además de lanzar la carrera cinematográfica de la joven Knightley y hacer que Guaperas Bloom tuviera más fans y dinero.

Y todos tan contentos…

Pero como en Hollywood la norma es que si tuviste éxito, tienes que hacer una secuela…¿qué pasó? Pues que este caso no iba a ser menos. Y ni tan menos, porque rodaron la segunda y ¿definitiva? tercera parte de manera simultánea. Antes de llegar a España, consiguió en su primer fin de semana en EEUU la espectacular cifra de 132 millones de dólares, superando así el record de Spiderman, de 114 millones. Iba a destrozar las taquillas veraniegas, y así lo hizo (y sigue haciendo) pero…¿y la película?

Pues resultó ser una pequeña decepción. Aunque sólo a medias. No por no cumplir con su cometido inicial de ser un auténtico ‘blockbuster’, lo cual logra ‘grandiosamente’ con batallas espectaculares (siendo digna de mención la lucha entre Kraken, el gigante bicho marino, y La Perla Negra), así como piratas y una fotografía realmente logrados que llevan a convertir el film en un auténtico espectáculo visual. A medida que avanza la película, la historia mejora y con ella el entretenimiento y la comicidad, pareciendo que el ritmo sigue ya entonces una cierta lógica. Todo ello me lleva a afirmar que, al menos, la segunda mitad del film es superior a la primera.

Pero si por algo decepciona es por dejar de lado la ‘magia’ y la originalidad que tenía ‘La Maldición de la Perla Negra’. Bien es cierto que en una secuela, uno lo que espera es ver lo mismo que le gustó de la anterior…o ver algo nuevo conservando la esencia de la original. Pues Verbinski (director correcto donde los haya), Bruckheimer (productor ricachón donde los haya) y los guionistas Ted Elliott & Terry Rossio apostaron por exagerar todo aquello que gustó de la primera, olvidándose de algo tan básico e imprescindible como es el guión.

La primera hora de película es realmente confusa. No por dificultades a la hora de entender la historia…sino porque uno se pregunta qué ha pasado con la chispa de la anterior. Un comienzo de lo más soporífero, que tarda casi 90 minutos en tener la historia montada y en el que los gags resultan de situaciones realmente forzadas y sin sentido. Es entonces cuando uno ya ve que la película no tiene más fin que entretener sin más (fórmula que llevan a cabo exitosamente películas recientes como ‘Poseidón’), aunque sea a costa de sus propios valores.

¿Es eso lo que se buscaba? ¿Quizás fuera eso lo que buscaban los espectadores? Es probable, pero esa pequeña decepción sigue ahí. Y repito, no por falta de diversión, acción, aventuras y esos efectos visuales tan meritorios, pero sí por carecer de la genialidad, al menos en el estilo, de su predecesora.

Uno de los aspectos más infravalorados en el análisis de las películas, al menos en mi opinión, es el apartado musical y sonoro. Y es que se hace imposible no terminar esta crítica sin mencionar nada sobre la gran banda sonora del film pues, aún estando muy en la línea de ‘La Maldición de la Perla Negra’, las piezas musicales que acompañan a cada una de las trepidantes escenas permiten un mayor gozo y disfrute de las mismas. No en vano, se trata de uno de los pilares de la cinta, permitiéndome valorar así el excelente trabajo realizado por Hans Zimmer, aunque en este sentido quien ha de llevarse el mérito es su discípulo Klaus Badelt, compositor de la primera parte de la trilogía.

La fotografía es un punto importante, casi central, en los ‘blockbusters’. Y el equipo técnico no iba a dejar pasar la oportunidad de reflejar, e incluso resaltar, la belleza de los paisajes caribeños, el mar y las islas exóticas por las que transcurren las aventuras de nuestros piratas. Es aquí donde el homenaje que se hace a ‘Monkey Island’ es obvio, con esa bruja-pitonisa que hace recordar (la escena del pantano es prácticamente un calco) a la mítica saga de juegos de PC.

¿Y qué decir de las interpretaciones? Johnny Depp repite personaje por primera vez en su carrera, y lo hace con aquél que tanta (aún más) fama le ha reportado: el capitán Jack Sparrow. Si bien en la primera parte, su actuación es brillante, en esta ocasión se le ve un poco exagerado, aunque he de reconocer que esto pueda deberse en parte a que el film en su conjunto tiene demasiados aires de grandeza y que el factor sorpresa ya ha perdido su sentido. Depp vuelve a meterse de lleno en el papel, pero quizás le haya traicionado ser conocedor de lo que supuso su anterior caracterización. Orlando Bloom interpreta al guapo, leal y aventurero Will Turner como puede: correcto pero sin llegar nunca a brillar. Keira Knightley, que a pesar de contar ya con cierta madurez interpretativa, adquirida y reconocida especialmente tras su trabajo en ‘Orgullo y Prejuicio’, tampoco logra hacer una actuación destacable, muy en la línea de su compañero en pantalla. Pero, a pesar de que su rostro se hace (casi) irreconocible, quien hace una notable actuación es Bill Nighy, en su papel de Davy Jones, al llenar de carisma a su personaje, llegando a infundirle respeto a pesar de lo cómico (¿o tenebroso?) del rostro.

Así pues, nos encontramos ante una película que, en su intento de entretener y ser más grande y espectacular que su predecesora, gana en lo visual, en detrimento de la originalidad y el guión que hizo a la Maldición de la Perla Negra un éxito hace unos años.
publicado por Alberto Concepción el 30 agosto, 2006

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