La obra culmen de Paco Martínez Soria. Tremendo peliculón para tardes de tedio y sopor

★★★★☆ Muy Buena

Don erre que erre

Bueno, para que veais que un crítico de postín como yo (de medio pelo para otros) vive de sus lectores, he decidido oiros. Podría haber seguido con las películas de autor que tanto os gustan, o con las críticas de melodramas búlgaros que os encandilan, pero vamos a dar un pequeño giro. Como la semana es larga y las películas que veo no os interesan siempre, vamos a volver a esas películas que todos y todas habeis visto. A ver si así os animais y comentamos un poquito sobre grandes clásicos del cine español. Para empezar e irnos preparando para lo que puede ser esto, tenemos lo que muchos consideran la obra culmen de Paco Martínez Soria, así que a disfrutar. Por cierto, el sistema de las estrellitas para estos casos especiales ha cambiado, como podreis observar.

La película trata de Don Rodrigo, un señor que va al banco a cobrar 257 pesetas. Total, que en el momento de la transacción cajero – Don Rodrigo un atracador entra en el banco y se lleva todo lo que hay en el interior, incluidas sus 257 pesetas. Tras un rato de aspavientos y sofocones, Don Ricardo descubre que los truhanes trabajadores de la entidad no le quieren devolver sus 257 pesetas porque se lan han quitado cuando ya no eran propiedad del banco. Esto empieza una odisea que riete tú de las clásicas, con un Don Ricardo desatado que nos muestra que los valores de la perseverancia y que la justicia gana siempre.

Don Paco Martínez Soria se embute en el traje del noble bruto Don Ricardo para defender los derechos de los ciudadanos de a pié en la España de la piel de toro. Lucha contra gigantes hasta lograr lo que el deseaba, sus ansiadas 257 pesetas. En el camino pierde más que esa cantidad, pero lo que es justo es justo. Bueno, esto es un tremendo peliculón para tardes de tedio y sopor. El argumento engancha desde el primer momento, por su fuerza y contundencia, además de que consigue que todos seamos Don Ricardo y deseemos que la justicia prevalezca. Las situaciones que vive este simpático caballero español son de lo más descabelladas, incluyendo una disparatada cacería. Un momento culmen, para mí, es cuando un guardia le multa y al reconocerle quiere quitarle la multa y el se niega rotundamente. Riete tú del grito «Libeeeeeertaaaaaad» de Braveheart. Sólo le faltó un Viva España a pleno pulmón.

Resumiendo, visto anacrónicamente, tenemos una película ligera para ayudarnos a coger el ritmillo de la siesta, sino fuera por los bocinazos (gritos) que pegan durante toda ella. Si se ve en la época, crítica tremenda a la sociedad (vamos, digo yo, que no soy tan viejo como para haber vivido esa época). Cuatro caspas de oro, no llegando por los pelos a la caspa total.
Lo mejor: La buena ambientación lograda, sin grandes aspavientos de crueldad, pero sin restarle ni un ápice.
Lo peor: Que estas cosas sucedan en realidad.
publicado por Tito chinchan el 10 agosto, 2006

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