Pixar se mantiene fiel a su estilo y prueba de ello es el ritmo trepidante que tiene la película desde el primer segundo.

★★★★☆ Muy Buena

Cars

Hace unos días por la mañana me dirigía a los cines UGC Ciné Cité de Madrid para ver «Ultravioleta». Al llegar, mi sorpresa y alegría fueron mayúsculas al descubrir que había un preestreno de «Cars», la nueva y esperadísima película de Pixar. Lamentablemente no tenía la imprescindible invitación para entrar. Pero he aquí que la providencia en forma de señora amable, simpática y con una entrada de más obró el milagro de permitirme ver la película (tengo que resaltar además la amabilidad de los trabajadores del cine que me devolvieron el dinero de la entrada).

Una vez sentado en mi butaca y antes de ver la película pude disfrutar del teaser trailer de «Ratatouille», que en pantalla grande es una gozada, y de «El Hombre Orquesta» el cortometraje de rigor que Pixar siempre muestra antes de sus películas y que merecería comentario aparte.

Pero vayamos al grano. «Cars», dirigida por John Lasseter y Joe Ranft (emotivo el homenaje al fallecido cineasta durante los títulos de crédito), cuenta la historia de Rayo McQueen, joven y exitoso coche de carreras que por avatares del destino y en vísperas de la carrera de su vida, queda perdido y atrapado en un pueblo de la Ruta 66.

Me gustaría destacar que el doblaje no me pareció tan espantoso como esperaba tras oír las noticias sobre los famosos que doblarían a algunos personajes. Finalmente dichos famosos aparecen más bien poco y no llegan a molestar demasiado, aunque me hubiese encantado poder verla en versión original para disfrutar de las voces de Owen Wilson y, sobre todo, Paul Newman.

Temáticamente la película es bastante tópica: personaje egoísta y engreído que cae en un entorno distinto del habitual y tiene que aprender a ser mejor. En el camino descubre la importancia de la amistad verdadera y el poder del amor. De fondo, el típico canto a la honradez y la belleza de la vida tradicional en el pueblo frente a la sofisticación acelerada del mundo moderno (en este caso simbolizado por el mundo de las carreras).

Pero hay algo que no se le puede negar a Pixar y es que cada nueva producción consigue superar visualmente a la anterior. Son los líderes mundiales en cine de animación 3D y difícil será que pierdan su trono si tienen que competir con películas majas pero carentes de brillantez como «Vecinos Invasores» (ver crítica) o «Ice Age 2» (ver crítica). Si en «Buscando a Nemo», los responsables de Pixar reflejaron como nunca el medio marino ahora se han decidido por el asfalto y las carreras, con resultados igualmente brillantes.

Pixar se mantiene fiel a su estilo y prueba de ello es el ritmo trepidante que tiene la película desde el primer segundo, lo que la hace ser una de las películas más entretenidas de este año. Tampoco faltan los momentos emotivos, que no sensibleros. Y es que en ocasiones los movimientos de cámara y las imágenes alcanzan una belleza y una perfección que emocionan por sí solas. Todo ello aderezado, como no podía ser de otra forma, con el humor marca de la casa y con el derroche de imaginación necesario para crear un mundo que es como el nuestro pero que está habitado exclusivamente por coches.

Es cierto que no llega al espectador como otras cintas de Pixar. Esto puede ser debido a que no es tan fácil sentirse identificado con un coche como con un superhéroe o un pez (aunque dicho así suene ridículo) o a esa sensación de déjà vu que tiene la historia. Pero todo eso da igual porque una vez finalizada la proyección, uno sale del cine con una sonrisa de oreja a oreja y con el convencimiento de haber pasado uno de los ratos más divertidos del año en una sala de cine. Y que levanten la mano los que puedan presumir de haber estrenado una película así en los últimos tiempos.
publicado por Jeremy Fox el 7 julio, 2006

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