Excelente filme de Yimou Zhang, que vuelve por sus mejores fueros tras una etapa algo incierta e irregular.

★★★★☆ Muy Buena

La maldición de la flor dorada

Excelente filme de Yimou Zhang, que vuelve por sus mejores fueros tras una etapa algo incierta e irregular.

Terrible historia, narrada a la manera de las grandes tragedias clásicas, donde sus personajes no tienen apenas paz y sosiego, debiendo enfrentarse tanto a sus propios demonios interiores como al peligro que entrañan sus más cercanos parientes.

Yimou logra una extraordinaria película en cuanto a su empaque formal, con un colorido bellísimo, magnífico empleo de la iluminación y vestuario y maquillajes exquisitos, que nos llevan a un mundo ya extinto donde las rencillas y ambiciones políticas eran el pan de cada día.Pero Yimou no se detiene en lograr una asombrosa plasticidad formal, sino que logra fascinar por medio de una historia mil veces vista, pues, ciertamente, no es más que un culebrón, con sus amores, odios, secretos inconfensables, etc, pero mostrada con un brío formal, emoción incontenible e interpretaciones estupendas, sobre todo a cargo de sus maravillosas actrices. En este sentido, la admirable Li Gong logra, una vez más, una antológica interpretación encarnando a una mujer víctima del infortunio, pero capaz de luchar empleando todas las armas de las que dispone.

Personajes en manos de su inexorable destino, que no pueden escapar de su sino por más que lo intenten.

Brillantes y secos diálogos y portentosa dirección en las escenas de luchas y batallas, con momentos maravillosos, como la magnífica batalla final. Una batalla que no solo no tiene nada que envidiar a, por ejemplo, las de la tan cacareada «300», sino que, es evidente, las supera por mucho en intensidad e imaginación y brillantez formal. No creo que haya duda sobre este punto.

En resumidas cuentas, que a mi entender «La maldición de la flor dorada» es una estupenda película, que no llega a ser una obra maestra, por ejemplo, por algunas caídas en la parte central, de su ritmo, pero que deja constancia de la singularidad cinematográfica de Yimou Zhang, que nos ha vuelvo a deleitar, aunque también a dejar doloridos al mostrarnos algunos elementos de lo peor del ser humano. En este sentido, el final de la película es totalmente concluyente y carente, creo yo, de moraleja.
Lo mejor: La dirección artística, Li Gong y la batalla final.
Lo peor: Alguna caída de ritmo por la parte central.
publicado por Iñaki Bilbao el 29 abril, 2007

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