Se presenta como una opción para los amantes de Zhang Yimou, de Gong Li y de la espectacularidad visual. El resto mejor que se abstengan.

★★☆☆☆ Mediocre

La maldición de la flor dorada

Desencantado y aburrido. Así podría definirme tras haber visto la nueva película del gran Zhang Yimou.

La verdad, es que tenía muchas ganas de ver este nuevo trabajo, y pese a la virtudes que tiene “La maldición de la flor dorada”, no deja de ser una obra excesivamente larga y pesada.

La virtudes saltan a la vista, y nunca mejor dicho: la fotografía, la dirección artística, el diseño de producción y Gong Li, sobresalen y demuestran el talento que hay en esta producción. No puedo olvidarme también de Chow Yun Fat, aunque no destaca especialmente.

Cualquiera que vea esta película en un cine, quedará maravillado por las imágenes tan espectaculares y recargadas de una cultura tan lejana y ancestral, que combina los distintos valores cromáticos, de manera excepcionalmente bella.

Ver esos planos generales del exterior del palacio, los distintos trajes que llevan los personajes, la morada oficial en la que se hospeda el Emperador antes de llegar al palacio, esos paisajes rocosos en los que hay una batalla… En definitiva, un espectáculo visual por el que casi merece la pena acudir al cine, y digo casi, porque el mayor error o problema de esta cinta, es que se hace eterna.

Con un inicio en el que nos dan información, pero no acaba de pasar “nada”, la historia se va haciendo cada vez más densa, a la vez que nos introducen nuevos misterios y dramas familiares, que intentan aliviar con pequeñas secuencias de acción demasiado coreografiadas, y que hace tiempo perdieron su gracia.

Creo que en la primera media hora de película, mucha gente se preguntó que qué demonios hacían en la sala, y si sería mejor intentar colarse en otra o en su defecto gastar el tiempo en algo más productivo. Sí, es muy fuerte esta apreciación, pero el panorama fue así.

Podría extenderme más, pero incluso la parte final, en la que empiezan a ocurrir grandes cosas, no nos deja con buen sabor de boca. Batallas que recuerdan por momentos a las de “El señor de los anillos”, pero sin la magia de éstas, para terminar con un final un tanto amargo (lo cual no es malo) pero que no provoca ningún sentimiento en el espectador, alejado ya desde hace muchos minutos, del espíritu y del sentimiento de esta peculiar familia real.

En definitiva, “La maldición de la flor dorada” se presenta como una opción para los amantes de Zhang Yimou, de Gong Li y de la espectacularidad visual. El resto mejor que se abstengan.
publicado por Alvaro Oliva el 6 mayo, 2007

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