A través de un itinerario detectivesco y auto-revelador, Clint habrá de sanar esa herida que el abandono y la soledad le han producido, y que hace que se aproxime a los burdeles más allá de la línea que no debería de pasar un policía que sólo busca r

★★★★☆ Muy Buena

En la cuerda floja (Tightrope)

En la cuerda floja es la historia de un policía que ha de descubrir y detener a un psicópata violador y asesino que, sin embargo, tiene sus mismos gustos y parece conocerle a fondo. A través de un itinerario detectivesco y auto-revelador, Clint habrá de sanar esa herida que el abandono y la soledad le han producido, y que hace que se aproxime a los burdeles más allá de la línea que no debería de pasar un policía que sólo busca respuestas.

Clint Eastwood interpreta a un policía de Nueva Orleans tan contradictorio como bueno, apacible y tierno con sus hijas, un personaje lejano al de los arquetipos policiales que le hicieron famoso, muy apto para sus cualidades interpretativas, dadas a los gestos sutiles irradiantes de pensamientos y experiencias no transmitibles con palabras, propios de los mejores actores.

Su guión es exquisito. Se trata de un guión elaborado y mimado hasta el punto de contener pistas, símbolos y elementos repetitivos o items que dan al cinéfilo la posibilidad del desfrute intelectual, que es casi lo más propio de un thriller policiaco.

Además me gusta porque es una de esas películas del paradigma de géneros que quizás más me guste, que es el del thiller policiaco de los ochenta, aquel donde las calles de la gran ciudad se ven y se palpan tal como son, duras y próximas, donde la violencia restalla y no se esconde, y donde la sexualidad se vive desencajada. En el paradigma de la vida sin sentido de la gran ciudad americana, los personajes de Clint Eastwood, Al Pacino o Charles Bronson han de vencer las heridas de sus pasados -ya demasiado reutilizados en el cine de Hollywood-, que les paralizan o les impiden disfrutar de la vida y les encierran en el mundo sórdido de la delincuencia y el asesinato.

Estas historias ya clásicas contienen mujeres que, no podía ser de otra forma, hacen de arquetipo revitalizador del alma para estos personajes atormentados, el símbolo femenino de la mujer que, para el hombre deprimido, le devuelve a la realidad, dándole fuerzas para enfrentarse a ella. Porque aquí Genevieve Bujold en la trama principal no ayuda nada, sólo la dificulta, sin embargo es en la relación que tiene con Clint donde sus consejos le ayudan no para encontrar al asesino, sino para encontrarse a sí mismo.
publicado por Josini el 1 julio, 2007

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