¿Después de todos estos años de rumores y secretos ha merecido la pena la espera? Pues no mucho, en realidad. Y no porque la peli sea mala, ni mucho menos, sino porque ofrece exactamente lo mismo que llevamos viendo durante bastante tiempo.

★★☆☆☆ Mediocre

Los Simpson: La Película

Entre los detalles de la IMDB aparece uno asombroso: el guión empezó a escribirse en 2003, y se hicieron 158 borradores. Esto da una muestra del secretismo que rodeaba al estreno del largometraje sobre Los Simpson, y también de lo poco claro que se tenía el argumento de la peli, ya que una cosa es contar una historia en 20 minutos, y otra muy distinta llenar hora y media de metraje.

Al final, lo que vemos en pantalla es una nueva metedura de pata de Homer que esta vez puede costarle muy caro a Springfield, hasta el punto de que el gobierno decide hacerles desaparecer del mapa. Literalmente. Además, a causa de su continua torpeza y egoísmo, Marge, Bart y Lisa acaban abandonando a Homer, que tendrá que salvar no sólo a Springfield, sino la unidad familiar.

¿Después de todos estos años de rumores y secretos ha merecido la pena la espera? Pues no mucho, en realidad. Y no porque la peli sea mala, ni mucho menos, sino porque ofrece exactamente lo mismo que llevamos viendo durante bastante tiempo, y así no es fácil justificar la espera de cientos de miles de fans de la familia amarilla.

También se hace un tanto extraño esa mezcla entre 2-D y 3-D que se ha usado en la recreación de Springfield. Si bien es lógico aprovechar el salto al cine para ofrecer fondos más vistosos y otro tipo de encuadres y efectos, no parece que sea la película indicada para asombrar al personal con la tecnología.

Eso sí, hay que reconocer ante todo que hay escenas graciosas y chistes buenos, pero también a base de intentar hacer una punch line en cada línea de diálogo. Y sí, alguna crítica al sistema, marca de la casa simpsoniana sin duda, también cae, aunque entre tanto gag es fácil que se pase por alto. Lo que llama la atención es el poco peso que tienen aquí los secundarios (menos Flanders, claro), que muchas veces se apropian del capítulo de rigor, y aunque deben salir prácticamente todos excepto los fallecidos, en la inmensa mayoría no tienen ni frase que pronunciar, como en el caso de Smithers o el director Skinner.

Pero los que han sido peor tratados son los protagonistas. Homer es tan tonto y torpe en todo lo que emprende, que no causa sonrisa, sino estupor, e incluso cierto enfado. Bart dista mucho del gamberro simpático que conocemos para convertirse en un niño traumatizado, y Lisa deja de ser el vértice moral de la familia y no tiene el menor momento de gloria. En general, y sabiendo que suena extraño, han conseguido caricaturizar unos dibujos animados.

Aunque quizás esté siendo injusto, y lo que pasa en el fondo es que ya tenemos tan “calados” a los Simpson, que es imposible sacarles algo distinto a lo habitual, y cuando se intenta hacer algo sorprendente, se pierde algo de la esencia vital de los personajes. Pero es inevitable recordar uno de los primeros chistes, que oímos en boca de Homer: “me asombra que hayamos pagado por ver algo que podemos ver gratis en la tele”. Qué mal momento eligió Homer para tener razón.
publicado por Alberto Pérez el 10 agosto, 2007

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