Excelente nueva lección de cine del mejor director americano del momento.

★★★★★ Excelente

Death Proof

Con ‘Death Proof’, Tarantino no hace más que (re)incidir en sus lugares comunes desde el inicio: personajes de moral ambigua, cuando no delincuentes; acción medida con cuentagotas (excepto ‘Kill Bill vol. 1’, claro); banda sonora y ambientación que remiten a los 70’s, sin llegar a localizar el relato en esa década; y lo más importante, la bandera de su cine: los diálogos. Interminables, intrascendentes, banales, «cool», bizarros, y desde luego, esenciales para entender a los personajes que los disparan. ¿Sabemos algo de Joe Cabot que no nos revele su autoritaria bronca a los ‘Reservoir Dogs’? ¿Podríamos acertar a comprender que Jules Winfield perdone la vida a dos rateros medio tarados si antes no nos enteramos de su intención de abandonarlo todo? ¿Tendría la venganza de La Novia la misma magnitud si antes no oímos, de propia voz de Bill, los motivos que tenía para destrozar su vida?

El argumento de ‘Death Proof’, es verdad, se resume en una línea: loco del volante acecha a jóvenes incautas y las persigue hasta la muerte. Esta sinopsis anoréxica permite a Tarantino hacer lo que le da la gana con el género del Slasher, y a diferencia de su colega Rodriguez evita clonar otros referentes del género. Rompe la premisa inicial de ‘Grindhouse’ (en el fondo, primero, y en la forma más adelante) y factura casi dos horas de referencias a todo ese cine que a él le interesa, pero de la forma que a él le gusta: a través de los diálogos. Que sí, que son interminables, intrascendentes, banales, «cool», bizarros y esenciales para para entender a los personajes que los disparan. ¿Se pueden acortar? Claro. Pero hacer eso es renunciar a su rasgo principal como autor. ¿O acaso no se puede recortar la conversación sobre Madonna en el arranque de ‘Reservoir Dogs’ y la película «se entendería perfectamente»?

En cuanto a nivel técnico, Tarantino, simplemente, no sabe hacer una película vulgar. Una primera parte acorde con el espíritu cutre del proyecto da paso a una segunda parte muchísimo más estilizada, pero ambas dejan patente la potencia de la visión cinematográfica del director. Y sin necesidad de CGI, o de epatantes planos desde un helicóptero. Se trata de puesta en escena, uso del color y originalidad de los puntos de vista que elige. La persecución de coches es una buena muestra de la capacidad visual de el de Knoxville, pero no la única en el film. Notable alto en el debut de Tarantino como director de fotografía.

Y en lo tocante a actores, sobresalen un enorme Kurt Russell, capaz de dar las dos caras de su personaje sin problemas, y la casi-novata Zoe Bell, doble de acción de Uma Thurman en ‘Kill Bill’; ambos dotan de un tremendo carisma a sus personajes en los momentos clave, misión nada fácil por la naturaleza contradictoria (y por momentos patética) del primero y por la fiera competencia del resto de féminas de la segunda. Muy grandes, también, los ya habituales Michael y James Parks en un papel pequeño pero importante, ya que con su divertido diálogo (otra vez el diálogo) cierran toda la trama principal de la película y permiten a Tarantino volver a replantear el excitante juego que ha propuesto desde el principio, pero con nuevas cartas.

Y ya sé que a muchos les parece vacía, y a muchos les parece un autohomenaje, y a otros muchos que Tarantino ya no es lo que era. Yo salí del cine emocionado, tarareando la canción de créditos, riéndome aún del excelente final, acordándome del baile de Vanessa Ferlito, intentando retener todos esos detalles por los que me sigue gustando el cine de este tío. Principalmente, los diálogos…

Excelente nueva lección de cine del mejor director americano del momento. un 9’5.
Lo mejor: La atmósfera, los diálogos, los dos clímax de la película, el baile de la Ferlito, la música, Kurt Russell, Zoe Bell, la persecución de coches...
Lo peor: Es intelectualmente vacía (afortunadamente).
publicado por Plissken el 12 septiembre, 2007

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