Fallida historia de venganza, con un par de momentos notables y no pocos risibles. Y además, bastante aburrida.

★★☆☆☆ Mediocre

La extraña que hay en tí

Hace ya 30 años del estreno en España de ‘Taxi Driver’, la película que puso en el mapa a Jodie Foster. Ahora, es Iris quien juega a justiciera de la noche en la Nueva York del siglo XXI, y no su «adorado» Travis Bickle. Ironías del destino…

‘The Brave One’ (‘La extraña que hay en tí’ se titulará por estos lares) cuenta la historia de Erica Bain, locutora de radio a lo «perro verde» en la Gran Manzana que se ve arrastrada a una venganza contra los gusanos que habitan en ella. Pero ahora su principal enemigo no es el delincuente, sino la Ley, personificada en el detective Mercer, un implacable policía que lucha por superar su divorcio. Bueno, y por atrapar al vigilante nocturno, también.

El irregular Neil Jordan se lanza a dirigir con oficio y poco más lo que parece una revisión adulta de la popular saga justiciera de Charles Bronson. La situación típica del personaje que cruza la línea se nos muestra con los traumas que acarrea tan tremenda decisión en una ciudadana normal y corriente, intentando convencernos de que a todos nos puede ocurrir lo mismo. Pero para ello, ‘La extraña que hay en tí’ emplea todos los tópicos de este tipo de cine: todo es maldad alrededor de Erica, sus ejecuciones nunca son injustificadas; los policías, aunque quieren capturar al asesino, en el fondo se alegran de que alguien limpie las calles; la justiciera nunca es delatada por las víctimas que rescata… y claro, la propuesta realista de Jordan acaba pareciéndose, y demasiado, a esa joya de la caspa ochentera de videoclub llamada ‘Ángel 2’ o a las ya citadas películas de Bronson. Porque si esto es una reflexión sobre la (in)utilidad terapéutica de la venganza, le sobra ese increíblemente ortopédico final. Y si es una exaltación de la misma, prefiero a Paul Kersey con un lanzamisiles antes que a Erica Bain con una 9 mm.

El aspecto técnico, eso sí, está bien cuidado. La fotografía de Philippe Rousselot es lo suficientemente oscura (que no azul) y realista para sumergirnos en el progresivo hundimiento de la protagonista. Para mi gusto recalcan demasiado la inestabilidad mental de la locutora con esos movimientos bamboleantes de cámara, pero lo dicho, cuestión de gustos.

Y como es normal en una película producida por Jodie Foster, ella es la principal atracción del film. Parece que pretende buscar otro oscar por la vía ‘Acusados’, y por momentos (sus narraciones en la radio y algunos momentos más) brilla. Pero la transformación de su personaje hace mucho daño a su interpretación: pasa de temblorosa aprendiz de killer a Mrs. Majestik (frases lapidarias incluidas) en sólo un puñado de asesinatos, y le quita mucha, pero mucha credibilidad a la torturada locutora. Los demás, con un correcto Terrence Howard a la cabeza, son eso, los demás. Bueno, hay que mencionar a Naveen Andrews, que en sólo una película ha pasado de científico cortapelotas (‘Planet Terror’) a sensible y exótico amante.

En fin, fallida historia de venganza, con un par de momentos notables y no pocos risibles. Y además, bastante aburrida. Un 4.
Lo mejor: Paradójicamente, algunos momentos en los que Jodie Foster no está con la pipa en la mano.
Lo peor: Tanto intentar ahondar en los abismos de la desesperación que produce la pérdida de un ser querido, y al final...
publicado por Plissken el 13 septiembre, 2007

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